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Cuando una persona acude a una consulta médica no solo comunica síntomas. Sus antecedentes, hábitos, preocupaciones, medicamentos y cambios recientes en su salud también pueden aportar información relevante para orientar la evaluación.
En ese proceso, la comunicación entre el profesional de salud y el paciente adquiere importancia. Una relación basada en el respeto y la confianza puede facilitar que la persona comunique información que, por temor, vergüenza o desconocimiento, podría omitir durante la consulta.
El tema cobra relevancia en torno al Día Nacional de la Salud y el Buen Trato al Paciente, establecido en Perú mediante la Ley N.º 30023 y conmemorado cada 13 de agosto.
¿Por qué la confianza es importante durante una consulta médica?
El Dr. Pedro Bedoya, especialista en Medicina Interna de la Clínica Anglo Americana, explica que generar un entorno donde el paciente pueda hablar abiertamente facilita la obtención de información durante la evaluación.
“La confianza permite que el paciente se exprese con total sinceridad: no solo explicará todos sus síntomas, sino que dará información sin temor a sentirse criticado o juzgado por el médico. Esto facilita un diagnóstico más preciso y mejora el cumplimiento del tratamiento”, señala Bedoya.
La información proporcionada por el paciente forma parte de la historia clínica y puede ayudar al profesional a establecer hipótesis diagnósticas, determinar qué evaluaciones son necesarias y definir las alternativas de manejo.
Por ello, detalles como cuándo comenzaron los síntomas, qué medicamentos se consumen o si existen alergias y enfermedades previas pueden resultar relevantes.
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Una explicación clara puede favorecer la adherencia al tratamiento
La comunicación continúa siendo importante después de establecer un diagnóstico o indicar un tratamiento.
Según Bedoya, explicar al paciente por qué se prescribe determinado tratamiento, cuál es su objetivo y qué puede esperar durante el proceso facilita la comprensión de las indicaciones y puede favorecer su cumplimiento.
La participación del paciente también supone que pueda plantear preguntas y recibir información comprensible sobre su estado de salud y las alternativas disponibles.
Esto permite tomar decisiones informadas y establecer expectativas realistas sobre los posibles resultados del tratamiento.
¿Cómo reconocer una atención centrada en el paciente?
Una atención centrada en la persona considera no solamente la enfermedad o los síntomas, sino también las necesidades, preferencias y circunstancias del paciente.
“Vemos que el paciente colabora durante la consulta y el examen, escucha con atención al médico y dialoga con él sobre las posibilidades de diagnóstico y las opciones de tratamiento. Se percibe que el equipo de salud respeta su opinión y tiene en cuenta sus valores y preferencias”, explica Bedoya.
La escucha activa y la empatía también pueden contribuir a que pacientes y familiares comprendan mejor el proceso de atención y expresen sus inquietudes.
El buen trato, además, comprende aspectos como respeto, privacidad, confidencialidad y acceso a información clara sobre la atención recibida.
Cinco recomendaciones para aprovechar mejor una consulta médica
El paciente también puede prepararse antes de acudir al establecimiento de salud. Estas cinco recomendaciones pueden facilitar la entrega de información durante la consulta:
- Preparar una lista de síntomas. Anotar qué molestias presenta, cuándo comenzaron, con qué frecuencia aparecen y si han cambiado con el tiempo.
- Informar sobre medicamentos y antecedentes. Comunicar qué fármacos utiliza actualmente, además de enfermedades diagnosticadas, cirugías u otras intervenciones previas.
- Llevar exámenes anteriores. Los resultados de análisis, estudios de imágenes u otras evaluaciones previas pueden aportar antecedentes y permitir comparaciones cuando sean pertinentes.
- Comunicar alergias y antecedentes familiares. Informar sobre alergias conocidas y enfermedades relevantes presentes en familiares.
- Hablar con sinceridad sobre los hábitos. Datos relacionados con consumo de alcohol, tabaco u otros hábitos pueden ser importantes para la evaluación clínica y deben comunicarse sin omisiones.
“La medicina no solo trata enfermedades: cuida personas”, sostiene el especialista.
Preparar información antes de la cita, preguntar cuando una indicación no queda clara y comunicar dudas sobre el tratamiento son acciones que permiten al paciente participar de manera más activa en su atención.
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