- Caída del cabello: cuánto es normal y qué tratamientos pueden ayudar a frenarla
- Infarto en mujeres: cuáles son las señales de alerta que pueden pasar desapercibidas
Sentirse agotado después de una jornada laboral intensa no necesariamente significa padecer burnout. La señal de alerta aparece cuando ese cansancio deja de ser ocasional, se mantiene en el tiempo y la persona siente que no consigue recuperarse adecuadamente.
María Elena Escuza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener, señala que también se debe prestar atención cuando el agotamiento comienza a afectar otros ámbitos de la vida.
“El problema aparece cuando el agotamiento deja de ser ocasional y se vuelve persistente. Si la persona siente que no logra recuperarse, pierde motivación o empieza a experimentar dificultades en su vida personal y social, es importante prestar atención”, explica Escuza.
¿Qué es el síndrome de burnout?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el burnout en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un fenómeno ocupacional, no como una condición médica. Se vincula con el estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido gestionado satisfactoriamente.
La OMS establece tres dimensiones que lo caracterizan: sensación de agotamiento o falta de energía, mayor distancia mental respecto del trabajo o sentimientos negativos o de cinismo relacionados con este, y una reducción de la eficacia profesional.
El concepto se refiere específicamente al contexto ocupacional y no debe emplearse para describir experiencias en otras áreas de la vida.
Señales de alerta del burnout
Además del agotamiento físico o emocional persistente, una persona puede experimentar irritabilidad, dificultades para concentrarse, sensación de sobrecarga y pérdida progresiva de motivación.
También puede aparecer una actitud negativa o de mayor distanciamiento frente al trabajo. Estas manifestaciones adquieren especial relevancia cuando se mantienen y comienzan a interferir con el desempeño laboral, las relaciones personales o las actividades cotidianas.
Una diferencia importante frente al estrés provocado por una situación puntual de alta exigencia es precisamente su persistencia. El descanso habitual puede resultar insuficiente para recuperar la sensación de bienestar.
El burnout no depende únicamente del trabajador
El desgaste laboral no debe analizarse únicamente desde la capacidad individual para afrontar situaciones de presión. Las condiciones y la organización del trabajo también pueden intervenir.
Entre los factores que pueden favorecer el desgaste se encuentran las cargas laborales excesivas, la poca autonomía, la falta de claridad en las funciones, el escaso apoyo, los conflictos frecuentes y las dificultades para conciliar la vida laboral y personal.
Por ello, la prevención también involucra a las organizaciones. Evaluar los riesgos psicosociales, distribuir adecuadamente las cargas, capacitar a quienes ejercen posiciones de liderazgo y promover ambientes saludables forman parte de las medidas que pueden implementarse.
¿Qué hacer para prevenir el desgaste laboral?
En el ámbito individual, Escuza recomienda establecer prioridades realistas, incorporar pausas durante la jornada y respetar los horarios destinados al descanso y la desconexión.
Mantener actividades de ocio y fortalecer las relaciones sociales también pueden contribuir al bienestar. Estas medidas, sin embargo, deben complementarse con condiciones laborales adecuadas y no sustituir las responsabilidades de la organización.
“Prevenir el burnout es una responsabilidad compartida. Las personas pueden desarrollar herramientas para cuidar su bienestar emocional, pero las organizaciones también deben generar condiciones que permitan trabajar de manera saludable y sostenible”, sostiene la especialista.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Escuza recomienda solicitar orientación profesional cuando las señales persisten durante varias semanas, aumentan en intensidad o interfieren significativamente con la vida cotidiana.
Las dificultades para dormir o concentrarse, la ansiedad, irritabilidad intensa, aislamiento social o pérdida de interés en actividades que antes resultaban agradables también son motivos para considerar una evaluación profesional.
Estos síntomas no son exclusivos del burnout y pueden estar relacionados con diferentes problemas de salud, por lo que una evaluación profesional resulta importante para identificar su origen.
-