El Perú se encuentra entre los países con mayores niveles de radiación ultravioleta (UV) a nivel mundial, según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi). Esta exposición sostenida incrementa el daño acumulativo en la piel y eleva el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo si no se adoptan medidas de protección adecuadas.
De acuerdo con proyecciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), los casos de melanoma en Latinoamérica podrían aumentar cerca de 67,6% hacia el año 2045.
Radiación UV: diferencias entre UVA y UVB
La radiación ultravioleta se divide principalmente en UVA y UVB.
Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras solares y afectan la capa más superficial de la piel.
Los UVA, en cambio, penetran capas más profundas, contribuyen al envejecimiento prematuro y generan daño acumulativo a lo largo del tiempo.
Las zonas más afectadas suelen ser espalda, brazos, piernas, rostro y cuero cabelludo, aunque también puede presentarse en ojos y uñas.
¿Todos los tonos de piel necesitan protección?
La piel cuenta con una protección natural limitada frente a la radiación solar, pero no es suficiente ante exposiciones prolongadas.
Especialistas de Oncosalud recomiendan usar bloqueador solar con mínimo FPS 50, dermatológicamente probado y con protección frente a rayos UVA y UVB.
El protector debe aplicarse cada dos horas y después de nadar o sudar, incluso si la persona se encuentra en interiores con exposición indirecta.
Niños: grupo especialmente vulnerable
Los niños pueden estar expuestos hasta tres veces más a la radiación UV que un adulto, debido a que pasan más tiempo al aire libre y su piel es más sensible.
Las quemaduras solares en la infancia incrementan el riesgo de cáncer de piel en la adultez, por lo que la protección temprana resulta fundamental.
Señales de alerta: regla del ABCDE
Una herramienta clave para identificar lesiones sospechosas es el autoexamen basado en la regla ABCDE:
- Asimetría
- Bordes irregulares
- Color desigual
- Diámetro mayor a 6 mm
- Evolución o cambios recientes
La aparición de un lunar nuevo con características inusuales o la modificación de uno existente son motivos para acudir al dermatólogo.
Chequeos médicos periódicos
“El daño solar no ocurre de un día para otro; se va acumulando silenciosamente a lo largo del tiempo. Identificar lesiones en etapas tempranas permite acceder a tratamientos más efectivos y menos invasivos”, señaló Denisse Bretel, gerente médico del Centro Bienestar Auna.
La especialista recomendó realizar controles dermatológicos periódicos y mantener la autoobservación regular para reducir el impacto del cáncer de piel.





