Ambas enfermedades son frecuentes en adultos mayores. Mientras la catarata presenta síntomas evidentes, el glaucoma avanza de forma silenciosa y solo se detecta con exámenes especializados.
Ambas enfermedades son frecuentes en adultos mayores. Mientras la catarata presenta síntomas evidentes, el glaucoma avanza de forma silenciosa y solo se detecta con exámenes especializados.

Con el paso de los años, la visión puede deteriorarse debido a enfermedades oftalmológicas como la catarata y el glaucoma, dos de las principales causas de pérdida visual en la población adulta. Si no son diagnosticadas y tratadas oportunamente, ambas pueden ocasionar disminución severa de la visión o incluso ceguera irreversible.

“El glaucoma es conocido como el ladrón silencioso de la visión, porque no presenta síntomas en sus etapas iniciales y solo puede detectarse en un control oftalmológico completo”, explicó Adolfo Calderón Fernández, oftalmólogo subespecialista en glaucoma y catarata de SANNA Clínica El Golf.

Cinco señales de alerta para no pasar por alto

El especialista detalló que, aunque ambas enfermedades afectan la visión, sus manifestaciones son distintas. Estas son cinco señales clave que deben motivar una consulta médica:

  1. Visión borrosa o nublada: Es uno de los síntomas más frecuentes de la catarata, producto de la opacidad progresiva del cristalino.
  2. Deslumbramiento o halos alrededor de las luces: Especialmente al conducir de noche, puede estar asociado tanto a catarata como a glaucoma.
  3. Pérdida gradual de la visión periférica: Característica del glaucoma, suele pasar desapercibida hasta etapas avanzadas.
  4. Cambios frecuentes en la medida de los lentes: Un indicio común en personas con catarata en desarrollo.
  5. Dificultad para ver en la oscuridad o sensación de visión en túnel: En casos avanzados de glaucoma, puede preceder a una pérdida visual severa.

Diferencias entre catarata y glaucoma

Según el especialista de SANNA Clínica El Golf, estas son las principales diferencias entre ambas patologías:

  • La catarata es la opacidad del cristalino y tiene tratamiento quirúrgico.
  • El glaucoma daña el nervio óptico y no tiene cura, solo control.
  • La catarata suele aparecer después de los 50 años; el glaucoma es más frecuente después de los 70, aunque puede presentarse antes.
  • La catarata muestra síntomas evidentes; el glaucoma avanza de forma silenciosa.
  • La catarata afecta la nitidez de la visión; el glaucoma compromete la visión periférica.
  • La catarata se corrige con un lente intraocular; el glaucoma se controla con gotas, láser o cirugía para frenar su progresión.

La importancia del diagnóstico temprano

Los especialistas coinciden en que los controles oftalmológicos regulares son fundamentales, incluso cuando no existen molestias aparentes. Detectar a tiempo una catarata o un glaucoma permite iniciar un tratamiento oportuno y marcar la diferencia entre conservar la visión o perderla de forma irreversible.