La autora peruana Gisella Vega explica cómo reconocer a un manipulador emocional y alerta sobre dinámicas de poder que afectan la autonomía personal.
La autora peruana Gisella Vega explica cómo reconocer a un manipulador emocional y alerta sobre dinámicas de poder que afectan la autonomía personal.

La manipulación emocional no siempre se manifiesta de forma evidente. En muchos casos aparece de manera sutil, especialmente en relaciones donde existe confianza, cercanía o una figura de autoridad, lo que dificulta identificarla a tiempo. Así lo plantea Gisella Vega en su nuevo libro El juego mental del terapeuta, una obra que busca visibilizar estas dinámicas desde un enfoque preventivo y educativo.

La autora advierte que estas prácticas pueden afectar seriamente la autonomía personal y la capacidad de tomar decisiones propias, incluso en espacios que, en teoría, deberían ser de cuidado y acompañamiento.

El juego mental del terapeuta busca visibilizar cómo ciertas dinámicas de poder, muchas veces sutiles, pueden afectar la autonomía personal y la capacidad de decidir, incluso en espacios que deberían ser seguros. No se trata de generar desconfianza hacia la terapia, sino de devolver a las personas algo esencial: la confianza en su propio criterio”, señala Vega.

Señales para identificar la manipulación emocional

A partir de su reflexión y experiencia, la autora peruana comparte cinco señales de alerta que pueden ayudar a reconocer una relación marcada por la manipulación emocional:

1. Se invalidan constantemente tus emociones

Cuando una persona minimiza lo que sientes o cuestiona de forma reiterada tu percepción de los hechos, puede generar confusión y debilitar la confianza en tu propio criterio.

2. Se fomenta la dependencia emocional

Sentir que no puedes tomar decisiones sin la aprobación del otro o creer que solo esa persona “sabe qué es lo mejor para ti” es una señal clara de desequilibrio en el vínculo.

3. Se cruzan límites personales o profesionales

El respeto por los límites es clave en cualquier relación sana. Cuando estos se desdibujan o se justifican en nombre del cuidado, el amor o la autoridad, es motivo de alerta.

4. Se utiliza la culpa o el miedo como control

La culpa constante, el temor a decepcionar o la inseguridad permanente pueden ser herramientas de control emocional dentro de una relación manipuladora.

5. El vínculo genera más confusión que claridad

Un acompañamiento sano debería fortalecer la autonomía y el autoconocimiento. Si la relación deja angustia, dudas persistentes o sensación de desorientación, es importante cuestionarla.

Un enfoque preventivo y educativo

Vega subraya que identificar estas señales a tiempo permite prevenir vínculos dañinos y fortalecer la capacidad de decisión personal. Su propuesta apunta a generar mayor conciencia sobre la importancia de relaciones basadas en el respeto, la claridad y la autonomía emocional.

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