Minutos antes de una competencia, una presentación importante o un examen, es común que aparezcan pensamientos relacionados con el miedo a fallar o no alcanzar los objetivos esperados.
Según Giancarlo Veliz, psicólogo deportivo de Swim World, sentir presión no es una señal de debilidad, sino una respuesta natural del organismo ante situaciones consideradas importantes.
“Uno de los mayores mitos es creer que los mejores deportistas compiten sin nervios. La realidad es que sienten presión igual que cualquier persona. La diferencia es que han aprendido a gestionarla”, explica el especialista.
Lejos de ser un obstáculo, un nivel moderado de estrés puede favorecer el estado de alerta, la concentración y los reflejos.

Enfocarse en la ejecución y no solo en el resultado
Una de las recomendaciones de los especialistas es centrar la atención en las acciones que se pueden controlar y no únicamente en el resultado final.
Cuando las personas se enfocan exclusivamente en ganar o en evitar errores, la ansiedad suele aumentar. Por ello, se aconseja prestar atención a aspectos como la técnica, la respiración o las tareas específicas que deben ejecutarse.
“Las personas rinden mejor cuando se enfocan en lo que pueden controlar y no en aquello que depende de múltiples factores externos”, señala Veliz.
La respiración y las rutinas ayudan a mantener la calma
La respiración consciente es una de las herramientas más utilizadas en la psicología deportiva. Respirar de manera profunda y controlada ayuda a disminuir la tensión física y favorece la concentración.
Asimismo, los especialistas recomiendan establecer rutinas previas que aporten familiaridad y reduzcan la incertidumbre. Escuchar música, realizar ejercicios de movilidad o practicar visualizaciones son algunas de las acciones que ayudan a preparar la mente para afrontar situaciones exigentes.
Aceptar los nervios y entrenar la fortaleza mental
Intentar eliminar por completo la ansiedad puede generar frustración. Los expertos sugieren reconocer los nervios como una respuesta normal del cuerpo.
“Los nervios no son una señal de debilidad. Son una señal de que estamos ante algo importante”, afirma el especialista.
Del mismo modo, la fortaleza mental requiere entrenamiento constante. Técnicas como la visualización, el control de pensamientos y la gestión emocional forman parte del trabajo que realizan muchos atletas y que cada vez son más utilizadas en empresas y organizaciones.
Una habilidad útil dentro y fuera del deporte
La capacidad para manejar la presión no solo es importante en las competencias deportivas. También resulta clave para enfrentar entrevistas de trabajo, reuniones, exámenes y otros desafíos cotidianos.
“Aprender a gestionar la presión no solo ayuda a competir mejor. También permite tomar mejores decisiones, mantener la claridad mental y enfrentar los desafíos cotidianos con mayor confianza”, concluye Giancarlo Veliz.
Cinco estrategias para rendir mejor bajo presión
- Enfocarse en las acciones que se pueden controlar y no solo en el resultado.
- Utilizar la respiración consciente para recuperar la calma.
- Crear rutinas previas que generen seguridad y concentración.
- Reconocer los nervios como una reacción natural.
- Entrenar la mente mediante técnicas de visualización y control emocional.





