Vivimos en un contexto donde estar conectados a toda hora no significa estar acompañados. Aunque el acceso a entornos virtuales se ha consolidado como el espacio natural de interacción social para las nuevas generaciones, la dependencia a las pantallas viene ocultando un deterioro emocional profundo.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, la discusión académica y médica invita a analizar los riesgos de la hiperconectividad. La sustitución paulatina del contacto presencial por espacios digitales vuelve más compleja la detección temprana de cuadros depresivos o ideas de autoagresión, al quedar el sufrimiento relegado a la privacidad de un perfil o un mensaje directo.
URGENCIA
Para Carlos Flores Galindo, director de la carrera de Psicología de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL), el camino no pasa por rechazar la tecnología, sino por entender la urgencia de construir redes de apoyo presenciales y genuinas: “Existe una falsa sensación de compañía en las redes que vuelve invisible el malestar de una persona. La pantalla permite mostrar una realidad que no siempre coincide con lo que alguien siente por dentro, y eso frena la posibilidad de pedir ayuda.
Ante una fecha como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, necesitamos profesionales de la salud mental capaces de ir más allá del síntoma evidente y entender estas nuevas dinámicas de aislamiento. Desde la universidad formamos psicólogos orientados a crear espacios de escucha activa, donde el uso equilibrado de la tecnología y el contacto humano sirvan para acompañar a tiempo a los jóvenes”, explica el especialista.
¿CÓMO PREVENIR SITUACIONES DE RIESGO?
Experto de UCAL destaca cuatro pautas fundamentales para proteger la salud mental y prevenir situaciones de riesgo en la era digital:
Escucha activa y detección temprana. Según el Instituto Nacional de Salud Mental y de la OPS, un entorno que escucha sin minimizar ni juzgar las emociones incrementa en un 50% la detección precoz de la depresión y disminuye en un 60% el temor de los jóvenes a buscar ayuda experta.
Atención profesional. Informes de la OMS confirman que recibir acompañamiento terapéutico desde las primeras señales de malestar eleva hasta en un 70% las probabilidades de superar un cuadro de crisis emocional de forma duradera.
Pautas digitales. Investigaciones de la American Psychological Association (APA) sostienen que programar espacios diarios sin uso de dispositivos reduce hasta en un 30% los niveles de tensión y agotamiento mental en jóvenes.
Espacios de encuentro presencial. Estudios sobre salud comunitaria del Ministerio de Salud (MINSA) indican que mantener al menos dos encuentros presenciales a la semana reduce en un 40% el sentimiento de aislamiento en jóvenes y adolescentes.
Problema
El suicidio se mantiene como la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.





