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Un estudio de Mayo Clinic, institución médica y de investigación de Estados Unidos, identificó diferencias en las bacterias intestinales de pacientes con distintos tipos de cáncer. Los resultados podrían contribuir a futuras investigaciones sobre la evolución de la enfermedad y la respuesta a los tratamientos oncológicos.
La investigación, difundida el 29 de septiembre de 2026 y publicada en la revista científica Cell, analizó muestras de heces de 1.364 pacientes con cáncer y las comparó con las de 287 personas sin la enfermedad. Los investigadores identificaron asociaciones entre la composición del microbioma intestinal, determinados tipos de tumores y los resultados clínicos.
El microbioma intestinal está compuesto por billones de microorganismos que habitan en el aparato digestivo. Su composición y funciones pueden relacionarse con distintos procesos del organismo, aunque los investigadores advierten que los resultados del estudio no demuestran que las bacterias identificadas provoquen cáncer.
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¿Qué tipos de cáncer presentan diferencias en las bacterias intestinales?
Los científicos identificaron 341 especies bacterianas asociadas a cinco grupos de cáncer, después de considerar otras condiciones de salud que podían influir en los resultados.
Entre los hallazgos destacan diferencias en pacientes con tumores neuroendocrinos, cáncer de hígado y vías biliares intrahepáticas, cáncer de esófago, leucemia linfoide y mieloma múltiple y otros cánceres relacionados de células plasmáticas.
En los tumores neuroendocrinos se observó una disminución de bacterias intestinales habitualmente asociadas con la salud. En pacientes con cáncer de hígado y vías biliares intrahepáticas se detectaron mayores niveles de algunas bacterias, entre ellas Enterococcus faecalis.
En el cáncer de esófago también se encontraron niveles elevados de seis especies bacterianas, incluidas bacterias del género Streptococcus.
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Cáncer colorrectal y de mama en jóvenes: ¿qué encontraron los investigadores?
Una parte del estudio examinó a pacientes de 50 años o menos diagnosticados con cáncer colorrectal y cáncer de mama, para compararlos con personas que desarrollaron estas enfermedades a edades más avanzadas.
En los pacientes jóvenes con cáncer colorrectal se detectaron niveles más elevados de lactato y una mayor presencia de Veillonella parvula, una bacteria intestinal que utiliza este compuesto para crecer.
En el cáncer de mama de aparición temprana, los científicos identificaron diferencias en 64 especies bacterianas y menores niveles de ácidos biliares primarios. Una de las especies identificadas fue Clostridium scindens, relacionada con el metabolismo de los ácidos biliares y los esteroides.
Estas diferencias no se observaron de manera comparable en el cáncer cerebral, que también fue evaluado en el análisis por edades.
Los resultados adquieren relevancia ante el aumento de ciertos diagnósticos oncológicos en adultos jóvenes. Según las cifras de la Sociedad Americana contra el Cáncer citadas por Mayo Clinic, la incidencia del cáncer colorrectal crece aproximadamente un 3 % anual entre adultos de 20 a 49 años, mientras que el cáncer de mama aumenta un 1,4 % anual entre mujeres menores de 50 años en las poblaciones estadounidenses analizadas.
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Bacterias intestinales también se relacionan con la supervivencia al cáncer
Los investigadores encontraron asociaciones entre determinadas bacterias intestinales y la supervivencia de pacientes con cáncer colorrectal, de hígado y vías biliares intrahepáticas, de ovario y de próstata, además de melanoma.
En los casos de cáncer de hígado y vías biliares intrahepáticas, la presencia de Bifidobacterium longum se vinculó con una supervivencia más prolongada. En cambio, Blautia A massiliensis se asoció con una supervivencia más corta.
Estos hallazgos no significan que aumentar o eliminar determinadas bacterias permita modificar por sí solo la supervivencia. Se requieren nuevas investigaciones para establecer si existe una relación causal y si puede aprovecharse clínicamente.
¿Podría el microbioma anticipar efectos secundarios de la quimioterapia?
Otro resultado de la investigación estuvo relacionado con el 5-fluorouracilo, conocido como 5-FU, un medicamento de quimioterapia utilizado contra diferentes tipos de cáncer.
Los pacientes que posteriormente desarrollaron diarrea durante el tratamiento presentaban, antes de recibirlo, una menor cantidad de genes bacterianos capaces de descomponer el fármaco.
Una parte importante de esa capacidad estaba relacionada con Anaerostipes hadrus, una bacteria habitual del intestino humano.
La misma asociación no se encontró en pacientes tratados con carboplatino, lo que sugiere que podría tratarse de un fenómeno específico del 5-FU.
El hallazgo abre una línea de investigación para evaluar si el análisis del microbioma, realizado antes de iniciar determinados tratamientos, podría ayudar a identificar pacientes con mayor riesgo de experimentar efectos adversos.
Mayo Clinic investigará si estas bacterias influyen directamente en el cáncer
Ruben Mars, investigador del microbioma en Mayo Clinic y coautor de correspondencia del estudio, explicó que identificar cambios microbianos específicos de cada cáncer permitirá concentrar las futuras investigaciones en las señales más relevantes.
Por su parte, Purna Kashyap, director del Programa de Microbioma de Mayo Clinic y coautor de correspondencia, destacó que el microbioma constituye un componente de los resultados del tratamiento oncológico que merece mayor investigación.
Los especialistas buscarán determinar si las diferencias microbianas desempeñan un papel causal en determinadas enfermedades y validar su posible utilidad para anticipar complicaciones de la quimioterapia.
Por ahora, los resultados no permiten utilizar estas bacterias como pruebas diagnósticas ni establecer tratamientos oncológicos basados en modificar el microbioma intestinal.
Fuente científica: Estudio publicado en Cell.
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