Expertos recomiendan identificar señales como inflamación, rigidez o cojera para diferenciar los dolores de crecimiento de afecciones reumáticas pediátricas.
Expertos recomiendan identificar señales como inflamación, rigidez o cojera para diferenciar los dolores de crecimiento de afecciones reumáticas pediátricas.

El dolor en piernas y articulaciones es una molestia frecuente durante la infancia y, en muchos casos, suele asociarse a los llamados dolores de crecimiento. Sin embargo, especialistas advierten que cuando estas molestias son persistentes o afectan la actividad diaria del niño, podrían estar relacionadas con enfermedades reumáticas pediátricas.

De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), la artritis idiopática juvenil afecta aproximadamente a 15 de cada 100 000 habitantes en el Perú, lo que evidencia que estas enfermedades pueden presentarse desde edades tempranas y requieren una adecuada identificación.

La doctora Amparo Ibáñez Estrella, reumatóloga pediátrica de la Clínica Stella Maris, explicó que es fundamental diferenciar entre un dolor benigno y uno que podría indicar una condición médica.

“Es importante diferenciar entre un dolor benigno y uno que puede estar asociado a una enfermedad reumática. Cuando el dolor es recurrente o interfiere con las actividades del niño, es necesario evaluarlo oportunamente”, señaló la especialista.

Cómo diferenciar los dolores de crecimiento

Los dolores de crecimiento suelen presentarse de manera intermitente y, generalmente, no limitan el movimiento ni la actividad cotidiana del niño.

En contraste, las enfermedades reumáticas pediátricas pueden provocar dolor continuo, inflamación y rigidez, lo que impacta directamente en la rutina diaria y el bienestar del menor.

Estas diferencias permiten orientar a los padres sobre cuándo es necesario buscar atención médica especializada.

Señales de alerta que deben observar los padres

Especialistas recomiendan prestar atención a ciertos signos que podrían indicar un problema mayor:

  • Dolor persistente o que aumenta con el tiempo
  • Inflamación o hinchazón en articulaciones
  • Rigidez al despertar
  • Cojera sin causa aparente
  • Dificultad para caminar, correr o jugar
  • Cansancio excesivo o menor actividad de lo habitual

La presencia de uno o varios de estos síntomas debe motivar una evaluación médica oportuna.

Importancia del diagnóstico temprano

Las enfermedades reumáticas en niños pueden afectar no solo las articulaciones, sino también otros órganos si no se tratan a tiempo.

La especialista destacó que el diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos que reduzcan la inflamación y prevengan complicaciones futuras.

“El diagnóstico temprano permite controlar la inflamación y preservar la función articular. Con un manejo adecuado, muchos niños pueden continuar con sus actividades de forma normal”, indicó Ibáñez.

Ante la presencia de síntomas persistentes, se recomienda acudir a consulta con un especialista en reumatología pediátrica para descartar enfermedades subyacentes y garantizar un tratamiento adecuado.

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