Especialistas advierten que buscar síntomas en internet sin orientación profesional puede generar ansiedad, automedicación y diagnósticos tardíos, especialmente en poblaciones vulnerables.
Especialistas advierten que buscar síntomas en internet sin orientación profesional puede generar ansiedad, automedicación y diagnósticos tardíos, especialmente en poblaciones vulnerables.

Ante un dolor persistente, una molestia estomacal o un síntoma inesperado, cada vez más personas recurren primero a internet antes que a un profesional de la salud. Esta práctica ocurre en un contexto donde la automedicación sigue siendo frecuente en el país.

Un estudio publicado en el Journal of Public Health Research reveló que el 68.21% de los peruanos se automedica con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), principalmente medicamentos de venta libre. Aunque escribir síntomas en un buscador puede ofrecer miles de resultados en segundos, esa rapidez no garantiza precisión ni un diagnóstico adecuado.

El problema no es el acceso a información médica, sino su interpretación. Muchos síntomas son inespecíficos y pueden corresponder tanto a condiciones leves como a enfermedades que requieren atención inmediata. Sin una evaluación integral que incluya antecedentes, edad, medicación y examen físico, cualquier conclusión puede ser errónea.

“El autodiagnóstico digital puede generar dos extremos: subestimar síntomas relevantes o sobredimensionar cuadros leves. En ambos casos, se retrasa la atención adecuada”, explica la Dra. Patricia Paredes, directora médica de Pacífico Salud.

Conductas comunes que aumentan el riesgo

Entre las prácticas más frecuentes asociadas al autodiagnóstico en internet se encuentran:

  • Asumir que el primer resultado de búsqueda es el correcto.
  • Comparar síntomas con testimonios en foros o redes sociales.
  • Iniciar tratamientos sin receta o modificar dosis por cuenta propia.
  • Postergar la consulta médica tras encontrar una explicación tranquilizadora en línea.
  • Suspender tratamientos indicados por un profesional al leer información contradictoria.

Estas decisiones pueden tener consecuencias importantes, sobre todo en enfermedades crónicas, cardiovasculares o metabólicas, donde el diagnóstico temprano es determinante.

Adultos mayores y menores: los más vulnerables

La desinformación médica suele afectar con mayor fuerza a poblaciones vulnerables. Los adultos mayores que acceden a internet pueden tener dificultades para identificar fuentes confiables, mientras que niños y adolescentes pueden exponerse a contenidos alarmistas o inadecuados sobre salud.

Los especialistas advierten que, aunque internet puede servir como una herramienta de orientación, no reemplaza la evaluación clínica ni el diagnóstico médico profesional.

En ese sentido, plataformas informativas como Quererte Sano, iniciativa digital de Pacífico Salud, buscan promover hábitos saludables y brindar información validada por especialistas sobre prevención de enfermedades, vacunación y bienestar general.

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