Dos estudios llevados a cabo por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC, pos sus siglas) proporcionan evidencia de que las mujeres embarazadas con COVID-19 tienen más riesgo de dar a luz prematuramente y desarrolla síntomas graves de la enfermedad.
En el primer estudio, los investigadores analizaron los datos médicos de casi 600 gestantes que fueron hospitalizadas entre marzo y mediados de agosto, y que dieron positivo al COVID-19. De los 445 nacimientos durante el estudio, el 12,6% fueron partos prematuros; es decir, más del 25%, una tasa más alta que la de los partos prematuros en la población general de EE. UU. Se encontró asimismo que estos fueron tres veces más frecuentes en los pacientes sintomáticos que en los asintomáticos.
Además, diez pacientes experimentaron un aborto espontáneo o muerte fetal, y cinco de las pérdidas de embarazo ocurrieron después de las 20 semanas de gestación. El informe señaló que “probablemente subestima el porcentaje de pérdidas de embarazos que ocurren entre las mujeres con COVID-19”.
Más de la mitad de los pacientes del estudio no presentaban síntomas de la enfermedad cuando ingresaron en el hospital. De aquellos con síntomas, el 16,2% de los casos fueron lo suficientemente graves como para necesitar tratamiento en una unidad de cuidados intensivos y el 8,5% requirió ventiladores. Murieron dos pacientes.
El segundo estudio, por otro lado, examinó a 105 mujeres embarazadas infectadas con el virus (también en este caso, más de la mitad no tenía síntomas) y fueron hospitalizadas del 1 de marzo al 30 de mayo. Los análisis encontraron que las tasas de obesidad y diabetes gestacional eran más altas de lo normal, y que el 15% de las participantes tuvo un parto prematuro y el 3% dio a luz a un feto muerto.
Investigaciones anteriores también han sugerido un mayor riesgo de partos prematuros, y un informe británico observó un aumento en toda la población de mortinatos durante la pandemia.
Riesgo para las embarazadas
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Los hallazgos preocupantes son consistentes con algunos informes anteriores de que las mujeres embarazadas pueden tener un mayor riesgo de enfermedad grave cuando se infectan con el nuevo coronavirus.
En agosto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que diez países de América reportaron unos 28.387 casos de coronavirus en mujeres embarazadas entre enero y agosto, y 356 fallecimientos. De acuerdo al organismo, los datos indican que las mujeres gestantes están en mayor riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19.
El embarazo puede hacer que las mujeres sean más vulnerables a infecciones y enfermedades graves por varias razones. El sistema inmunológico se inhibe durante el embarazo, si bien esta es una respuesta diseñada para prevenir reacciones adversas al feto, aumenta la susceptibilidad de la madre a las infecciones virales.
Otros cambios fisiológicos durante el embarazo también pueden aumentar la vulnerabilidad de la mujer. Por ejemplo, debido a la presión del útero, el tamaño de la cavidad torácica de una gestante disminuye a medida que avanza el embarazo, dejando los pulmones con menos espacio disponible. El COVID-19 también puede aumentar el riesgo de coágulos de sangre, y se sabe poco sobre los efectos de estos sobre la placenta, que nutre al feto.
“Ahora tenemos más datos que sugieren que las mujeres embarazadas pueden tener un mayor riesgo de desarrollar infecciones graves por COVID-19”, dijo a “The New York Times”. Denise Jamieson, miembro del grupo de trabajo COVID-19 del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos.
Sin embargo, cabe resaltar que los expertos señalaron que se necesita más evidencia para confirmar los hallazgos. No obstante, los académicos aconsejan a las mujeres embarazadas que continúen cumpliendo las reglas contra el coronavirus, como usar mascarillas y mantener una distancia segura, especialmente si ya tienen otros problemas de salud. “Todavía estamos tratando de entender cómo el COVID-19 puede afectar a las mujeres embarazadas y sus recién nacidos”, comentó Shikha Garg, epidemióloga de los CDC y autora de uno de los dos nuevos estudios, quien sin embargo enfatizó que muchas mujeres embarazadas con coronavirus positivo no lo hacen.

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