La endometriosis es una enfermedad ginecológica que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esta afección ocurre cuando el tejido similar al endometrio —que normalmente recubre el interior del útero— crece fuera de este órgano, generando inflamación, dolor intenso y posibles complicaciones reproductivas.
Pese a su alta prevalencia, se mantiene como una de las condiciones más invisibilizadas. El tabú en torno a la salud menstrual y la normalización del dolor retrasan el diagnóstico hasta por siete años en promedio, lo que agrava la enfermedad y sus consecuencias.
El dolor menstrual intenso no es normal
Uno de los principales problemas asociados a la endometriosis es la llamada “cultura del silencio”, que ha llevado a muchas mujeres a considerar los dolores menstruales severos como parte natural de su vida.
Este padecimiento puede provocar hasta 48 días de dolor al año, una realidad que impacta directamente en la calidad de vida, el desempeño laboral y el bienestar emocional.
Los especialistas advierten que normalizar estos síntomas constituye una barrera social y médica que dificulta la atención oportuna.
“Antes se consideraba normal que la mujer soportara condiciones de dolor e incomodidad. Hoy entendemos que ninguna debe padecer por esto. Es necesario que la endometriosis sea tratada como una enfermedad crónica”, señaló Alexandra Vega, gerente Médica y de Farmacovigilancia de Genfar.
Síntomas y diagnóstico oportuno
El síntoma más común de la endometriosis es la menstruación extremadamente dolorosa, frecuentemente acompañada de sangrado abundante y molestias persistentes en la zona pélvica.
Aunque no existe una forma de prevenir la enfermedad, la detección temprana permite reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
El diagnóstico suele incluir:
- Examen físico con exploración pélvica
- Identificación de puntos de dolor
- Ecografía transvaginal
- Laparoscopia en casos específicos
Estas herramientas permiten confirmar la presencia de tejido fuera del útero y determinar la gravedad del caso.
Relación con infertilidad y complicaciones
La endometriosis es considerada una de las principales causas de infertilidad. Se estima que alrededor del 40 % de los casos están asociados a dificultades para concebir.
Si no se trata a tiempo, el tejido anormal puede provocar cicatrices internas y adherencias que afectan directamente los órganos reproductivos.
El retraso en el diagnóstico no solo incrementa el dolor y las complicaciones médicas, sino que reduce las opciones reproductivas en mujeres que desean tener hijos.
Tratamientos disponibles y manejo integral
Aunque la endometriosis no se puede prevenir, los avances médicos han permitido desarrollar tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad y aliviar sus síntomas.
El manejo médico puede incluir:
- Esquemas farmacológicos: medicamentos que controlan la evolución de la enfermedad y reducen el dolor.
- Intervenciones quirúrgicas: recomendadas en casos específicos definidos por el especialista.
- Reposo y autocuidado: medidas complementarias que favorecen la recuperación y el bienestar general.
Según la especialista, acudir a evaluación médica ante síntomas persistentes es clave para mejorar el pronóstico y evitar complicaciones.
“La recomendación para todas las mujeres es clara: tenemos que conocer nuestro propio cuerpo y no aceptar el dolor como algo inevitable”, añadió Vega.





