La deshidratación puede generar efectos adversos en personas con enfermedades cardíacas, sobre todo durante épocas de calor intenso o en pacientes que reciben tratamientos farmacológicos permanentes. La disminución de líquidos en el organismo altera el equilibrio de electrolitos y reduce el volumen sanguíneo, lo que incrementa la carga de trabajo del corazón.
Según datos del Ministerio de Salud (Minsa), en el Perú se registran en promedio más de 100 infartos agudos de miocardio al día, una cifra que subraya la importancia de controlar factores que pueden agravar el riesgo cardiovascular.
Impacto de la deshidratación en el corazón
“El corazón depende de un adecuado volumen de sangre para funcionar de manera eficiente. Cuando hay deshidratación, el esfuerzo cardíaco aumenta y se elevan los riesgos de arritmias, hipotensión o insuficiencia cardíaca”, explica el Dr. César Longaray Chau, cardiólogo de la Clínica Stella Maris.
En pacientes con hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca o antecedentes de enfermedad coronaria, la falta de líquidos puede provocar mareos, fatiga intensa y alteraciones del ritmo cardíaco.
Medicación y mayor vulnerabilidad
El especialista advierte que algunos fármacos de uso frecuente en cardiología, como los diuréticos, favorecen la pérdida de líquidos, lo que exige un control más riguroso de la hidratación.
Además, la deshidratación puede incrementar el riesgo de eventos trombóticos en pacientes con factores de riesgo cardiovascular, al aumentar la viscosidad de la sangre.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Los especialistas recomiendan acudir a un establecimiento de salud ante la presencia de:
- Sed persistente
- Disminución marcada de la orina
- Mareos o sensación de desmayo
- Palpitaciones
- Debilidad general o confusión
Estos síntomas pueden indicar una descompensación que requiere evaluación médica inmediata.
Recomendaciones para pacientes cardíacos
Para reducir riesgos, los cardiólogos aconsejan:
- Mantener una hidratación constante durante el día, incluso sin sensación de sed
- Ajustar la ingesta de líquidos según indicación médica, especialmente si existe restricción hídrica
- Evitar la exposición prolongada al calor y realizar actividad física en horarios adecuados
- No modificar ni suspender medicamentos sin supervisión profesional
“La hidratación forma parte del tratamiento cardiovascular. Un control adecuado del consumo de líquidos contribuye a la estabilidad del paciente y previene descompensaciones evitables”, concluye el Dr. Longaray.





