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La participación de los padres en el cuidado diario de los recién nacidos es cada vez más frecuente. Actividades como bañar al bebé, cambiar pañales o cargarlo mediante un fular forman parte de una crianza compartida que, según especialistas, fortalece el vínculo afectivo y favorece el desarrollo infantil.
“Cada vez que un papá baña a su bebé, cambia su pañal o lo carga, está construyendo una arquitectura emocional que durará toda la vida”, señaló Roberto Somocurcio, pediatra y colaborador de Huggies.
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1. Preparar el baño con anticipación
El primer baño suele generar dudas entre los padres primerizos, por lo que el especialista recomienda organizar previamente todos los elementos necesarios.
Entre las principales sugerencias figuran:
- Tener lista la toalla, la ropa, el pañal y los productos de higiene.
- Mantener el agua entre 36 °C y 37 °C.
- Sujetar con firmeza y suavidad la cabeza y el cuello del bebé.
- Aprovechar el momento para hablarle o cantarle, favoreciendo la interacción.
Después del baño también se recomienda hidratar la piel del bebé con un masaje suave, siempre utilizando productos adecuados para su edad.
2. Cambiar el pañal de forma segura
Otra de las tareas más frecuentes durante el primer año de vida es el cambio de pañal.
El pediatra aconseja no dejar nunca al bebé sin supervisión sobre el cambiador y realizar la limpieza de adelante hacia atrás para disminuir el riesgo de infecciones.
Asimismo, recomienda vigilar la aparición de irritaciones en la piel y consultar al pediatra cuando estas persistan o se agraven.
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3. El fular como herramienta para fortalecer el vínculo
El uso del fular portabebés también puede contribuir al contacto cercano entre el padre y el bebé.
Para utilizarlo de forma segura, el especialista recuerda que el bebé debe permanecer en posición vertical, con el mentón libre, la cara siempre visible y la espalda correctamente apoyada.
Según Somocurcio, el contacto corporal favorece el apego y proporciona mayor sensación de seguridad durante los primeros meses.
El rol del padre en el desarrollo infantil
El especialista sostiene que la participación activa de los padres desde el nacimiento contribuye al desarrollo emocional del niño.
“Los papás que participan activamente en la crianza desde los primeros meses tienen hijos con mayor seguridad afectiva, mejor desarrollo del lenguaje y vínculos más saludables a largo plazo”, afirmó.
No obstante, estas prácticas deben complementarse con controles pediátricos periódicos y el seguimiento de las recomendaciones brindadas por los profesionales de salud.
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