La percepción de que el ojo seco se debe únicamente a una insuficiente producción de lágrimas ha cambiado con la publicación del TFOS DEWS III (Dry Eye Workshop III), considerado el consenso científico y clínico más reciente sobre la Enfermedad del Ojo Seco (EOS).
De acuerdo con la información difundida, este documento fue elaborado tras la revisión de más de 8.000 estudios científicos por un comité integrado por 150 especialistas internacionales y concluye que la enfermedad responde a un proceso inflamatorio complejo que altera la calidad de la película lagrimal y afecta la superficie ocular.
Según reportes de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), el ojo seco afecta a más de 90 millones de personas en el mundo, convirtiéndose en un desafío para la salud pública.
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La inflamación, el nuevo foco del tratamiento
La Dra. Gabriela Quezada, médico oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier, señaló que las conclusiones del TFOS DEWS III modifican la forma de abordar esta enfermedad.
“El ciudadano debe saber que, bajo estos nuevos criterios, el ojo seco es un problema inflamatorio que altera los sensores de la vista. En la práctica clínica observamos pacientes que sufren de hinchazón, sensación de cuerpo extraño y ardor constante que afecta gravemente su calidad de vida y desempeño diario. Tratar una condición inflamatoria aplicando simplemente lágrimas artificiales comunes es un error clínico; calma el fastidio unos minutos, pero no detiene el avance del daño en la superficie de la córnea”, indicó.
La especialista explicó que el nuevo enfoque busca identificar el origen biológico de cada caso para establecer terapias acordes con el subtipo de la enfermedad, más allá del uso exclusivo de lubricantes oculares.
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El papel de la nutrición y el abordaje integral
De acuerdo con la Dra. Quezada, la estabilidad de la lágrima depende, entre otros factores, del correcto funcionamiento de las glándulas de los párpados, responsables de producir la capa lipídica que evita su evaporación.
En ese contexto, sostuvo que la evidencia revisada en el TFOS DEWS III respalda la importancia de un abordaje integral, que puede incluir la evaluación médica del uso de nutrientes como Omega-3 purificado, vitamina D3 y antioxidantes, siempre bajo indicación profesional.
“Ya no hablamos de un parche externo, sino de un abordaje nutricional integral que cambia la evolución de la enfermedad”, afirmó.

Recomendaciones para prevenir complicaciones
Como parte de las recomendaciones difundidas por Laboratorios Lansier, los especialistas aconsejan:
- Mantener una frecuencia adecuada de parpadeo durante el uso prolongado de pantallas.
- Dormir alrededor de ocho horas para favorecer la reparación de la superficie ocular.
- Consultar con un especialista antes de iniciar suplementos nutricionales.
- No normalizar síntomas persistentes como ardor, sensación de cuerpo extraño o sensibilidad a la luz.
- Evitar la automedicación y acudir a una evaluación oftalmológica para determinar el origen del problema.
- Realizar controles preventivos anuales que incluyan la revisión de la superficie ocular.
La importancia del diagnóstico oportuno
La especialista indicó que el diagnóstico permite determinar si el paciente presenta una disminución en la cantidad de lágrimas o una alteración en su calidad, información que resulta clave para definir el tratamiento más adecuado.
“El cambio de paradigma propuesto por el DEWS III es definitivo. Hoy contamos con respaldo científico para identificar la raíz biológica de cada caso y aplicar terapias combinadas que detengan la inflamación antes de que comprometa la estructura de la córnea. El examen preventivo anual sigue siendo la intervención más efectiva para preservar la salud visual”, concluyó.





