Los efectos psicológicos de eventos traumáticos no siempre son inmediatos. Experta de la Universidad de Talca explica cómo reconocer señales tempranas y brindar apoyo oportuno. (Foto: vladans / iStock)
Los efectos psicológicos de eventos traumáticos no siempre son inmediatos. Experta de la Universidad de Talca explica cómo reconocer señales tempranas y brindar apoyo oportuno. (Foto: vladans / iStock)

En contextos de tragedias como incendios forestales, terremotos u otras emergencias, especialistas en salud mental advierten que el trastorno por estrés postraumático (TEPT) puede manifestarse semanas o incluso meses después del evento.

Por ello, recomiendan activar canales de comunicación, contención emocional y apoyo psicosocial temprano, con el objetivo de acompañar a las personas afectadas y prevenir consecuencias a largo plazo.

Síntomas más frecuentes del estrés postraumático

La psicóloga Nadia Ramos, directora del Centro de Psicología Aplicada de la Universidad de Talca, explicó que el TEPT puede presentarse de forma similar en distintas personas, aunque el evento traumático sea diferente.

Entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • Pesadillas recurrentes
  • Flashbacks o revivir el momento traumático
  • Conductas de evitación
  • Sensación constante de amenaza
  • Hipervigilancia y sobresaltos frecuentes

La especialista precisó que el trastorno puede diagnosticarse aproximadamente un mes después del evento traumático.

Incertidumbre y pérdidas prolongan el malestar

Ramos advirtió que, en emergencias como los incendios forestales, existe una dificultad adicional: no siempre se sabe cuándo terminará la crisis.

“La pérdida de la vivienda, el desplazamiento forzado o no contar con pertenencias genera una inestabilidad constante que reactiva la experiencia traumática”, explicó, subrayando que el malestar no solo está asociado al evento inicial, sino también a sus consecuencias posteriores.

Señales de alerta que requieren atención

En los días y semanas posteriores a una emergencia, es común observar reacciones emocionales intensas, que no necesariamente indican un trastorno:

  • Llanto frecuente
  • Aislamiento
  • Dificultad para hablar de lo ocurrido
  • Problemas de concentración o memoria

“No obstante, si este malestar se mantiene entre tres semanas y un mes con la misma intensidad, es necesario evaluar la salud mental de la persona”, alertó la especialista.

Efectos diferenciados según la edad

Niños

En menores de edad pueden aparecer:

  • Miedos intensos
  • Mayor apego a los padres
  • Retrocesos conductuales (mojar la cama, volver a dormir con los padres)

Ramos recomendó acoger las emociones, conversar con ellos y transmitir seguridad, sin mentir, ya que los niños perciben fácilmente la tensión de los adultos.

Adultos mayores

En este grupo, la clave es la compañía constante, sobre todo si han sufrido pérdidas significativas o viven solos. “No deben quedarse aislados”, enfatizó.

Seguimiento y autocuidado: claves para la prevención

La especialista subrayó la importancia de realizar un seguimiento prolongado a las personas afectadas y a sus familias.

“Lo ideal es un acompañamiento de tres a seis meses, o incluso hasta un año, para asegurar que la salud mental no se vea afectada de manera permanente”, indicó.

En el corto plazo, recomendó priorizar:

  • Seguridad física
  • Alimentación adecuada
  • Hidratación
  • Descanso

Asimismo, destacó la importancia de permitir la expresión emocional y contar con apoyo durante ese proceso.

Finalmente, advirtió evitar el consumo de alcohol, drogas o fármacos sin prescripción médica, ya que pueden interferir negativamente en la recuperación emocional.