Según la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), hasta septiembre de 2025 se registraron más de 13 mil atenciones por Alzheimer en el país.
Esta enfermedad neurodegenerativa afecta principalmente a personas adultas mayores y puede detectarse desde sus primeras manifestaciones. Por ello, especialistas destacan la importancia de evaluar a tiempo la memoria y otras funciones cognitivas.
El envejecimiento suele implicar cambios progresivos en la atención, la velocidad de procesamiento y la memoria. Sin embargo, olvidar ocasionalmente un nombre o tardar más en aprender algo nuevo no necesariamente indica una enfermedad.
Diferenciar entre envejecimiento normal y deterioro cognitivo
Desde la especialidad de Neuropsicología, los expertos señalan que es fundamental distinguir entre los cambios propios de la edad y aquellos que podrían indicar un deterioro cognitivo.
La Dra. Shirley Rutmini Zegarra Portilla, neuropsicóloga de la Clínica Stella Maris, explica que el principal indicador de alerta es cuando las dificultades afectan la autonomía del adulto mayor.
“Es esperable que con los años algunas personas necesiten más tiempo para recordar información o aprender algo nuevo. Lo que debe llamar la atención es cuando estas dificultades interfieren con la autonomía o afectan la vida cotidiana”, señala.
¿En qué consiste una evaluación neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica es un proceso clínico que analiza diferentes habilidades cognitivas mediante pruebas estandarizadas.
Entre las funciones que se evalúan se encuentran:
- Memoria
- Atención
- Lenguaje
- Funciones ejecutivas
- Velocidad de procesamiento
Este tipo de evaluación permite identificar posibles alteraciones cognitivas y orientar el tratamiento o seguimiento especializado.
¿Cuándo se recomienda realizarla?
La valoración neuropsicológica puede realizarse en diferentes situaciones clínicas o preventivas.
Los especialistas la recomiendan cuando existen:
- Quejas cognitivas persistentes, como problemas frecuentes de memoria
- Antecedentes familiares de enfermedades neurodegenerativas
- Eventos médicos que puedan afectar el cerebro, como un accidente cerebrovascular
- Cambios en la conducta, el lenguaje o la capacidad de tomar decisiones
También puede realizarse de forma preventiva a partir de los 60 años, con el objetivo de establecer una línea base que permita monitorear la evolución cognitiva con el paso del tiempo.
La prevención es clave para la salud cerebral
La detección temprana de posibles alteraciones cognitivas permite implementar estrategias que ayuden a preservar la salud cerebral.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Actividad física regular
- Sueño adecuado
- Alimentación balanceada
- Participación social activa
Según la especialista, realizar una evaluación no implica necesariamente un diagnóstico grave, sino obtener información objetiva para intervenir oportunamente.
“Evaluar no implica asumir un diagnóstico grave, sino contar con información objetiva para intervenir de manera oportuna y favorecer la calidad de vida en la etapa adulta mayor”, concluye la Dra. Zegarra.





