Las lluvias intensas, las inundaciones y las altas temperaturas asociadas al Fenómeno El Niño pueden incrementar el riesgo de enfermedades como dengue, infecciones gastrointestinales y leptospirosis, especialmente en zonas donde se acumula agua o se afectan los servicios de saneamiento.
Virginia Cuevas, jefa de Gestión de Riesgo en Salud de Sanitas Perú, advierte que los cambios climáticos pueden crear condiciones favorables para la proliferación de mosquitos y la contaminación del agua y los alimentos.
“Las variaciones climáticas no producen las enfermedades de forma automática, sino que potencian las condiciones que facilitan la multiplicación de virus, bacterias y mosquitos en nuestro entorno”, explica la especialista.
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Dengue en Perú: casi 79.000 casos acumulados en 2026
Según la sala situacional diaria del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú), del Ministerio de Salud, hasta el 23 de octubre de 2026 se habían notificado 78.912 casos de dengue, entre confirmados y probables.
El registro incluye 61.782 casos confirmados y 17.130 probables, así como 72 fallecimientos atribuidos al dengue y otros 13 en investigación.
Estas cifras nacionales corresponden al acumulado del año y no significan que todos los casos hayan sido causados por el Fenómeno El Niño.
La información actualizada también supera los 42.000 casos mencionados en el comunicado inicial de Sanitas, por lo que resulta importante utilizar un corte epidemiológico preciso.
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1. Dengue: eliminar criaderos de mosquitos es fundamental
El dengue es una enfermedad viral transmitida principalmente por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que puede reproducirse en recipientes con agua acumulada.
Sus síntomas incluyen fiebre de aparición repentina, dolor de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, así como malestar general.
Para reducir la presencia del mosquito, se recomienda lavar y cepillar los recipientes donde se almacena agua, mantenerlos bien tapados y eliminar objetos en desuso que puedan acumular lluvia.
También se aconseja utilizar repelentes conforme a sus instrucciones y colocar barreras físicas, como mallas o mosquiteros, cuando sea necesario.
Dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado son señales de alarma que requieren atención médica inmediata. Ante sospecha de dengue, se debe evitar la automedicación, especialmente con aspirina o ibuprofeno, hasta recibir orientación profesional.
2. Enfermedades diarreicas: cuidado con el agua y los alimentos
Las enfermedades diarreicas agudas pueden aumentar cuando las inundaciones contaminan las fuentes de agua o cuando el calor y el almacenamiento inadecuado favorecen el deterioro de los alimentos.
Entre sus síntomas más frecuentes están las deposiciones líquidas, los cólicos abdominales, las náuseas y, en algunos casos, la fiebre.
Cuevas recomienda consumir agua segura, mantener una adecuada higiene de manos y asegurar la cocción completa de los alimentos.
En las viviendas donde la potabilidad del agua no esté garantizada, se debe hervir o desinfectar siguiendo las indicaciones sanitarias. Los alimentos que hayan estado en contacto con aguas de inundación deben desecharse.
La deshidratación es una de las principales complicaciones, especialmente en niños pequeños y adultos mayores.
Ante diarrea, es importante reponer los líquidos y utilizar soluciones de rehidratación oral cuando estén indicadas. Si existe somnolencia marcada, incapacidad para beber, muy poca orina u otros signos de deshidratación grave, corresponde acudir de inmediato a un establecimiento de salud.
3. Leptospirosis: evitar el contacto con aguas de inundación
La leptospirosis es una infección bacteriana que puede transmitirse cuando la piel lesionada o las mucosas entran en contacto con agua o barro contaminados por orina de animales infectados, incluidos los roedores.
Puede provocar fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y dolores musculares, especialmente en las pantorrillas y la espalda. En sus formas graves puede comprometer los riñones y el hígado.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que el riesgo de leptospirosis puede aumentar después de lluvias intensas e inundaciones.
Para prevenirla, se recomienda evitar caminar o permanecer en aguas potencialmente contaminadas. Cuando el contacto sea inevitable, deben utilizarse botas y ropa protectora impermeable, además de cubrir las heridas con apósitos resistentes al agua.
También es importante almacenar los alimentos y la basura en recipientes cerrados para evitar la presencia de roedores.
Si una persona presenta fiebre después de exponerse a aguas de inundación, debe buscar evaluación médica sin esperar a que aparezcan complicaciones.
4. Infecciones respiratorias: ventilación y vacunación
Las infecciones respiratorias agudas incluyen enfermedades causadas por diferentes virus y bacterias. Se transmiten principalmente a través de partículas respiratorias, especialmente en espacios cerrados y con ventilación insuficiente.
Los síntomas pueden incluir tos, congestión nasal, dolor de garganta, fiebre y malestar general.
Durante periodos de lluvias o emergencias climáticas, el hacinamiento en viviendas o albergues puede favorecer la transmisión de infecciones respiratorias.
Para reducir el riesgo, se recomienda mantener los ambientes ventilados, lavarse las manos, evitar el contacto cercano con personas enfermas cuando sea posible y cumplir los esquemas de vacunación correspondientes.
En particular, las vacunas contra la influenza y el neumococo deben mantenerse al día según la edad y las condiciones de riesgo.
Si una persona presenta dificultad para respirar, labios azulados, confusión o deterioro importante de su estado general, debe recibir atención urgente.
5. Problemas en la piel y los ojos: mantener una higiene adecuada
El contacto con agua contaminada, la humedad persistente y la sudoración pueden favorecer determinadas afecciones de la piel, como dermatitis e infecciones por hongos.
Las molestias más frecuentes incluyen picazón, enrojecimiento, sarpullido y descamación.
En los ojos, la contaminación y el contacto con las manos sucias pueden aumentar el riesgo de irritación o infecciones como la conjuntivitis.
Para prevenir estos problemas se recomienda lavar la piel con agua segura después de una exposición, secarla cuidadosamente, cambiarse la ropa húmeda y evitar tocarse los ojos sin lavarse las manos.
Si aparece dolor ocular intenso, sensibilidad marcada a la luz o disminución de la visión, se necesita evaluación médica urgente.
¿Cuándo acudir de inmediato a un establecimiento de salud?
La especialista recuerda que las medidas preventivas y la atención temprana ayudan a reducir el riesgo de complicaciones durante las temporadas de lluvias y calor.
No todos los síntomas requieren hospitalización, pero ciertas manifestaciones no deben tratarse únicamente mediante una teleconsulta.
Las principales señales de alarma son:
- Dificultad para respirar o alteración del estado de conciencia.
- Signos de deshidratación grave, como somnolencia marcada o muy poca orina.
- Dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado, especialmente ante sospecha de dengue.
- Fiebre después de exponerse a aguas de inundación, por posible leptospirosis.
- Pérdida repentina de visión o dolor ocular intenso.
Ante síntomas leves, la orientación médica presencial o a distancia puede ayudar a determinar los siguientes pasos. Sin embargo, cuando aparecen señales de alarma, se debe acudir a emergencias sin demora.





