La reducción de kilos no siempre refleja una mejora completa de la salud. Especialistas en endocrinología advierten que el tratamiento de la obesidad también debe evaluar la grasa corporal, la masa muscular y la fuerza para preservar la movilidad y la función metabólica.
La reducción de kilos no siempre refleja una mejora completa de la salud. Especialistas en endocrinología advierten que el tratamiento de la obesidad también debe evaluar la grasa corporal, la masa muscular y la fuerza para preservar la movilidad y la función metabólica.

Perder peso no significa necesariamente perder solo grasa. Durante un tratamiento para la obesidad, el organismo también puede reducir su masa muscular, un componente fundamental para mantener la fuerza, la movilidad y el adecuado funcionamiento del metabolismo.

Por ello, especialistas en endocrinología recomiendan que el tratamiento de la obesidad no se limite a los kilos que muestra la balanza, sino que también considere la composición corporal y la capacidad física de cada paciente.

En el Perú, el 70 % de los adultos de entre 30 y 59 años presenta sobrepeso u obesidad, según información publicada por el Instituto Nacional de Salud (INS) el 4 de marzo de 2025. Esta cifra corresponde a ese grupo de edad y no al conjunto de la población adulta.

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¿Cuál es la diferencia entre bajar de peso y perder grasa?

El peso corporal está compuesto por distintos elementos, entre ellos grasa, músculos, huesos y agua. Por eso, una reducción en la balanza no permite conocer por sí sola qué tejidos se han perdido.

Durante el tratamiento de la obesidad, el objetivo es conseguir una reducción de grasa corporal que contribuya a mejorar la salud, procurando conservar la masa y la función muscular.

Ana de Hollanda, endocrinóloga del Hospital Clínic Barcelona, señala que una de las limitaciones de las evaluaciones tradicionales es que pueden centrarse excesivamente en el peso.

“Sabemos que los pacientes tienen un exceso de grasa, pero no sabemos nada sobre qué sucede con sus músculos”, explicó la especialista.

Una revisión científica publicada en la revista Diabetes en 2025 destaca que la calidad de la pérdida de peso debe considerar la proporción de grasa y músculo que se reduce durante el tratamiento.

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¿Por qué es importante conservar el músculo al adelgazar?

El músculo esquelético permite realizar actividades cotidianas como caminar, levantarse de una silla, subir escaleras y cargar objetos.

También participa en procesos metabólicos importantes, como la utilización de glucosa y el gasto energético.

Cuando la pérdida de masa muscular es excesiva, una persona puede experimentar disminución de fuerza, menor capacidad física y dificultades para mantener su autonomía.

Por ello, los especialistas consideran importante evaluar no solamente cuánto peso se ha perdido, sino también si el paciente mantiene su fuerza y funcionalidad.

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¿Cuánto músculo se puede perder durante un tratamiento para la obesidad?

El comunicado advierte que, en algunos procesos de adelgazamiento, entre el 25 % y el 30 % del peso perdido puede corresponder a componentes distintos de la grasa.

Sin embargo, es necesario distinguir entre masa libre de grasa y masa muscular. La primera incluye músculos, agua, órganos y otros tejidos, por lo que no todo lo que se pierde dentro de esa categoría corresponde directamente a músculo esquelético.

Las proporciones también cambian según el tratamiento, la edad, la composición corporal inicial, la alimentación y el ejercicio.

La revisión de 2025 publicada en Diabetes señala que medir con precisión la pérdida específica de músculo es uno de los desafíos actuales en el seguimiento clínico de la obesidad.

¿Qué es la obesidad sarcopénica?

La obesidad sarcopénica es una condición en la que coexisten exceso de grasa corporal y disminución de masa y función muscular.

Esta combinación puede afectar la movilidad y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

De acuerdo con un consenso internacional de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) y la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), su evaluación requiere considerar tanto la función muscular como la composición corporal.

El diagnóstico no puede establecerse únicamente mediante el peso o el índice de masa corporal (IMC).

¿Cómo saber si se está perdiendo músculo durante el tratamiento?

La endocrinóloga Ana de Hollanda y Lorena Villena Yauck, endocrinóloga y gerente médico de Adium Perú, destacan la importancia de una valoración morfofuncional.

Este enfoque permite evaluar diferentes aspectos de la condición física del paciente, incluidos la cantidad de grasa, la masa muscular y la fuerza.

Entre las herramientas que pueden utilizarse, según cada caso, se encuentran:

  • Bioimpedanciometría: Estima distintos componentes de la composición corporal mediante mediciones eléctricas.
  • Pruebas de fuerza muscular: Permiten evaluar capacidades como la fuerza de agarre.
  • Velocidad de marcha: Ayuda a valorar la movilidad y el desempeño físico.
  • Ecografía muscular: Permite observar características de los músculos cuando existe indicación clínica.
  • Evaluación funcional: Analiza la capacidad para realizar actividades físicas y cotidianas.

Los resultados deben interpretarse dentro de una valoración médica completa. Ninguna de estas herramientas, utilizada de forma aislada, sustituye el criterio profesional.

Alimentación y entrenamiento de fuerza para conservar músculo

Preservar la función muscular durante un tratamiento de obesidad requiere una estrategia individualizada.

La revisión publicada en Diabetes identifica la actividad física, especialmente el entrenamiento de resistencia, y una ingesta adecuada de proteínas como elementos relevantes para reducir una pérdida muscular excesiva.

  • Incorporar ejercicios de fuerza: El entrenamiento con pesas, bandas elásticas o ejercicios adaptados al peso corporal puede ayudar a mantener la fuerza y la capacidad funcional. Debe ajustarse a las condiciones de cada persona.
  • Mantener una alimentación suficiente y equilibrada: El consumo adecuado de proteínas y otros nutrientes contribuye al mantenimiento muscular. Las cantidades deben individualizarse, especialmente si existen enfermedades renales u otras condiciones médicas.
  • Evaluar fuerza, composición y funcionalidad: Registrar los cambios en el peso, la masa corporal y el desempeño físico ayuda al equipo de salud a ajustar el tratamiento.
  • Mantener seguimiento profesional: El tratamiento debe considerar antecedentes médicos, enfermedades asociadas, alimentación, actividad física y, cuando corresponda, medicamentos prescritos.

¿Qué ocurre con los músculos durante los tratamientos farmacológicos?

El interés por conservar músculo también ha aumentado con la incorporación de medicamentos utilizados para tratar la obesidad, incluidos tratamientos que actúan sobre las vías de las hormonas GLP-1 y GIP.

Una investigación publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology en 2025 analizó cambios en la composición muscular de personas con diabetes tipo 2 tratadas con tirzepatida, mediante datos del subestudio SURPASS-3 MRI.

Los investigadores observaron una reducción del volumen muscular junto con una disminución de la infiltración de grasa dentro de los músculos.

La reducción del volumen fue, en términos generales, compatible con los cambios esperados por la disminución del peso corporal. Sin embargo, estos resultados no permiten concluir por sí solos que la fuerza muscular haya mejorado o que no existan riesgos de pérdida funcional.

Además, el estudio se desarrolló en personas con diabetes tipo 2. Sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a todos los pacientes con obesidad.

El tratamiento de la obesidad debe mirar más allá de la balanza

Las especialistas consideran que evaluar la composición corporal y la función muscular permite contar con información más completa sobre la respuesta al tratamiento.

Una persona puede registrar una reducción de peso, pero necesitar ajustes en su alimentación o entrenamiento si también presenta una disminución importante de fuerza.

Del mismo modo, los cambios en la cantidad de grasa y en otros indicadores de salud pueden resultar relevantes aunque la balanza no refleje una reducción pronunciada.

El objetivo clínico es mejorar la salud metabólica y la capacidad funcional con un tratamiento individualizado, evitando que el número de kilos perdidos se convierta en el único indicador de progreso.

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