- ¿Cómo se verifica la seguridad de los medicamentos que llegan al Perú?
- ¿Qué es y quién puede usar Mounjaro?
La obesidad no afecta únicamente el peso corporal. El exceso de grasa, especialmente cuando se acumula alrededor de los órganos, puede producir alteraciones metabólicas e inflamatorias vinculadas con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El tema cobra relevancia este 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón, una fecha destinada a generar conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo.
En Perú, un análisis basado en registros de SUSALUD encontró que la tasa nacional de infarto agudo de miocardio (IAM) ajustada por edad pasó de 22,8 casos por cada 100.000 habitantes en 2018 a 25,6 en 2023.
Lee: VRS en Perú: especialistas recomiendan proteger a recién nacidos ante infecciones respiratorias
¿Qué relación existe entre obesidad e infartos?
La acumulación excesiva de grasa corporal puede afectar el corazón mediante diferentes mecanismos. La grasa visceral, ubicada alrededor de los órganos internos, puede participar en procesos inflamatorios y metabólicos que influyen sobre la presión arterial y la respuesta del organismo a la insulina.
La obesidad también se relaciona frecuentemente con condiciones como hipertensión, diabetes tipo 2 y alteraciones del colesterol, que a su vez están asociadas con un mayor riesgo cardiovascular.
El cardiólogo Pedro Caravaca, especialista de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca y Trasplante del Hospital Clínic de Barcelona, explica que el incremento de grasa corporal, especialmente alrededor de los órganos, puede favorecer señales que alteran el metabolismo, la inflamación y el equilibrio de la presión arterial.
La grasa también puede acumularse alrededor del corazón y las arterias. Estos procesos pueden contribuir al desarrollo de enfermedad coronaria y otras complicaciones cardiovasculares.
Lee: Cinco hábitos cotidianos que pueden aumentar el riesgo para la salud del corazón
¿Cuáles son los factores que aumentan el riesgo cardiovascular?
El exceso de peso es uno de varios elementos que deben considerarse. El tabaquismo, la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, la inactividad física y determinados patrones de alimentación también pueden aumentar el riesgo.
“La prevención cardiovascular no se limita a quienes ya tienen un diagnóstico. No fumar, realizar actividad física, mantener una alimentación saludable y reducir el consumo de sodio y alcohol son algunas de las medidas que contribuyen a reducir el riesgo”, señala José Carlos Sandoval, gerente médico de Adium Perú.
El especialista precisa que las personas con sobrepeso, obesidad, diabetes u otras condiciones requieren recomendaciones adaptadas a su situación clínica y seguimiento profesional.
Lee: Natalidad cae en Perú: tecnología gana espacio para planificar la maternidad
Obesidad requiere un tratamiento integral
El manejo de la obesidad ha evolucionado hacia un enfoque que no considera únicamente los kilos perdidos, sino también la prevención y el tratamiento de las complicaciones asociadas.
El abordaje puede incluir alimentación, actividad física, sueño adecuado y apoyo psicológico, adaptados a las necesidades de cada paciente.
Cuando existe indicación médica, el tratamiento también puede incorporar medicamentos aprobados para determinados pacientes y, en casos específicos de obesidad grave o complicaciones asociadas, procedimientos quirúrgicos.
Estas alternativas no son apropiadas para todas las personas y requieren evaluación, prescripción y seguimiento de profesionales de la salud.
¿Cómo cuidar la salud del corazón?
La prevención cardiovascular debe considerar los diferentes factores de riesgo de cada persona. Entre las medidas generales se encuentran:
- Evitar el consumo de tabaco.
- Realizar actividad física regularmente según las condiciones individuales.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Moderar el consumo de sodio.
- Controlar la presión arterial.
- Vigilar glucosa y colesterol cuando corresponda.
- Mantener controles médicos, especialmente ante factores de riesgo.
En personas con obesidad, hipertensión, diabetes o antecedentes cardiovasculares, el seguimiento profesional permite establecer objetivos y tratamientos individualizados.
-