Durante el embarazo, la ecografía se ha consolidado como una de las herramientas más conocidas y valoradas por las gestantes. Sin embargo, los especialistas advierten que confiar únicamente en este examen puede resultar insuficiente para garantizar la salud del bebé a corto y largo plazo.
“El embarazo implica cambios biológicos complejos que no siempre se reflejan en una imagen. Un control prenatal integral permite evaluar factores de la madre que influyen directamente en el desarrollo del bebé, no solo durante la gestación, sino también en su salud futura”, explica la doctora Luciana Almendariz, ginecóloga de la Clínica Anglo Americana.
Cinco evaluaciones prenatales que marcan la diferencia
Además de las ecografías, el seguimiento prenatal moderno contempla evaluaciones médicas clave que permiten identificar riesgos genéticos, metabólicos, infecciosos y emocionales desde etapas tempranas del embarazo.
Entre los controles más relevantes se encuentran:
- Tamizaje genético y cromosómico, que permite identificar alteraciones desde el primer trimestre.
- Evaluación metabólica materna, como el despistaje de anemia y diabetes gestacional.
- Despistaje de infecciones, incluyendo TORCH, hepatitis, sífilis y VIH, que pueden afectar al feto.
- Seguimiento del crecimiento fetal y del bienestar placentario, fundamentales para un adecuado desarrollo intrauterino.
- Evaluación de la salud mental materna, un factor cada vez más reconocido por su impacto en el embarazo y en el desarrollo del bebé.
Controles según cada etapa del embarazo
Cada trimestre cumple un rol específico dentro del control prenatal. En el primer trimestre, se priorizan el tamizaje genético e infeccioso, así como la evaluación inicial del riesgo obstétrico. En el segundo trimestre, el enfoque está en el despistaje de malformaciones, el control metabólico y el crecimiento fetal. Finalmente, en el tercer trimestre, la vigilancia se centra en el bienestar fetal, la función placentaria y la preparación para el parto.
“Gracias a un control prenatal integral, es posible identificar de forma precoz alteraciones cromosómicas, restricción del crecimiento intrauterino, riesgo de parto prematuro, diabetes gestacional, preeclampsia, infecciones que podrían afectar al feto e incluso trastornos emocionales maternos”, señala la especialista.
Salud futura del bebé
Diversos estudios han demostrado que muchas enfermedades del adulto tienen su origen en la etapa intrauterina. Un seguimiento prenatal adecuado se asocia con un mejor desarrollo neurológico, metabólico y cardiovascular del niño.
“Intervenir a tiempo durante el embarazo es una inversión directa en la salud futura del bebé”, enfatiza la Dra. Almendariz.
Finalmente, la especialista recuerda que existen señales de alerta que no deben minimizarse durante la gestación, como sangrado vaginal, disminución de movimientos fetales, dolor abdominal intenso, cefalea persistente, visión borrosa, hinchazón de rostro, manos o piernas, fiebre o malestar general importante. Ante cualquiera de estos síntomas, la recomendación es acudir de inmediato a una evaluación médica.





