Durante los meses de mayor exposición solar, el cabello requiere una rutina específica para evitar resequedad, quiebre y pérdida de brillo.
Durante los meses de mayor exposición solar, el cabello requiere una rutina específica para evitar resequedad, quiebre y pérdida de brillo.

El verano implica más horas de exposición al sol, visitas frecuentes a la playa y contacto constante con el cloro de las piscinas. Estos factores afectan directamente la salud del cabello, resecando la fibra capilar, debilitando la cutícula y favoreciendo el frizz, el quiebre y las puntas abiertas.

La radiación ultravioleta, además, acelera la pérdida de color y vuelve el cabello más poroso, por lo que especialistas recomiendan adaptar la rutina capilar durante esta temporada para preservar hidratación, fuerza y brillo.

En ese contexto, Konzil, marca especializada en cuidado del cabello de la compañía alemana Henkel, comparte una serie de recomendaciones prácticas para proteger la fibra capilar durante los meses más intensos del año.

Protección solar específica para el cabello

Así como la piel, el cabello también necesita protección frente a los rayos UV. El uso de sprays, cremas o serums con filtro UV ayuda a crear una barrera que reduce el daño solar, evita la resequedad y prolonga la hidratación. Estos productos deben reaplicarse después de la playa o la piscina.

Shampoo adecuado según el tipo de cabello

Elegir productos de calidad y acordes a cada necesidad es clave. Fórmulas orientadas a la reparación profunda ayudan a fortalecer la fibra capilar desde el interior, mientras que opciones enfocadas en suavidad y brillo mejoran la manejabilidad y la textura, especialmente en climas húmedos.

Hidratación profunda de forma regular

El calor y los lavados frecuentes reducen la humedad natural del cabello. Por ello, se recomienda incorporar tratamientos nutritivos semanales que ayuden a reducir el frizz, prevenir el quiebre y mantener la elasticidad. Los productos con aceites y antioxidantes contribuyen a sellar puntas y proteger del daño ambiental.

Enjuague inmediato tras la playa o piscina

El cloro y la sal dejan residuos que opacan y resecan el cabello. Enjuagar con agua dulce apenas se sale del mar o la piscina evita la acumulación de minerales. Luego, un lavado suave con acondicionador ligero ayuda a recuperar suavidad y brillo.

Protección física y menos calor

El uso de sombreros, gorras o pañuelos reduce la exposición directa al sol y ayuda a conservar la humedad capilar. Asimismo, limitar el uso de planchas y secadores —o aplicar siempre protector térmico— disminuye el quiebre. Optar por peinados sueltos también evita tensión innecesaria en las puntas.

“Desarrollamos fórmulas que combinan tecnología avanzada y cuidado capilar, ofreciendo control sin rigidez y un acabado natural, para que las personas expresen su estilo sin comprometer la salud de su cabello”, señaló Kiara Prevost, gerente de marketing de Henkel Peruana.

Con hábitos sencillos y productos adecuados, es posible reducir el impacto del sol y mantener un cabello saludable durante todo el verano, sin renunciar a la playa ni a la piscina.