Aunque puede formar parte del desarrollo normal, el pie plano infantil puede provocar dolor, alteraciones en la postura y dificultades al caminar si no se detecta a tiempo.
Aunque puede formar parte del desarrollo normal, el pie plano infantil puede provocar dolor, alteraciones en la postura y dificultades al caminar si no se detecta a tiempo.

Con el inicio del año escolar, los niños retoman actividades que implican mayor movimiento, uso prolongado de calzado y jornadas más largas de pie. En este contexto, el pie plano infantil, una condición frecuente en la infancia, puede pasar desapercibido y afectar la postura y el desempeño físico de los menores.

Juan Candia Ruiz, coordinador de la carrera de Fisioterapia y Rehabilitación del Instituto Carrión, explica que esta condición está relacionada con la disminución del arco interno del pie.

“El pie plano se relaciona con una disminución del arco interno del pie, una estructura fundamental para la estabilidad, amortiguación y soporte del cuerpo”, señala el especialista.

Si bien puede formar parte del desarrollo normal en los niños, el diagnóstico preventivo puede realizarse desde los 2 años y medio, ya que el arco plantar termina de formarse aproximadamente entre los 8 y 10 años.

Cómo afecta el pie plano en la etapa escolar

Durante la etapa escolar, el pie plano puede generar alteraciones en la postura y en la forma de caminar.

Entre las manifestaciones más comunes se encuentran:

  • Rodillas en valgo, que forman una figura en “X”.
  • Caminar con la punta de los pies hacia adentro.
  • Hiperlordosis, una curvatura exagerada en la zona lumbar.

Estas alteraciones pueden provocar dolor en el talón, las rodillas o la cadera, además de cansancio muscular. Como consecuencia, algunos niños reducen su actividad física o presentan dificultades en actividades escolares y deportivas.

Señales de alerta para los padres

Especialistas recomiendan a los padres observar ciertos signos durante el regreso a clases que podrían indicar la necesidad de una evaluación profesional.

  • Caídas frecuentes al correr.
  • Dificultad para saltar o saltos pequeños con cansancio rápido.
  • Caminar con la punta de los pies hacia adentro.
  • Dolor recurrente en la planta del pie, rodillas o cadera.
  • Desgaste irregular del calzado, especialmente en la parte interna.

Diagnóstico y tratamiento del pie plano infantil

El diagnóstico se realiza a través de la observación de la marcha y pruebas funcionales, como caminar en puntas de pie. También puede utilizarse un podógrafo para medir la huella plantar, y en casos más complejos se recurre a radiografías.

El tratamiento dependerá del grado de la condición y puede incluir:

  • Ejercicios para fortalecer el arco plantar
  • Uso de plantillas ortopédicas
  • Calzado especializado
  • Intervención quirúrgica en casos específicos

La importancia del calzado escolar

El tipo de calzado que usan los niños puede influir en la evolución del pie plano.

Los especialistas advierten que zapatos rígidos, apretados o sin soporte adecuado pueden agravar la condición. Por ello, se recomienda elegir modelos flexibles, con buena sujeción en el talón y un taco mínimo.

Además, actividades como caminar descalzos sobre superficies irregulares o realizar ejercicios en puntas de pie pueden contribuir al fortalecimiento del arco plantar.

“Ante dolor, cansancio excesivo o dificultad al caminar, es fundamental acudir a una evaluación especializada para evitar complicaciones a futuro”, enfatiza Candia.