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El uso de celulares, tabletas, computadoras y televisores forma parte de la rutina de muchos niños. El problema aparece cuando estas actividades comienzan a desplazar el sueño, el juego, el movimiento, las relaciones familiares o las actividades escolares.
En Perú, más de 125 mil niños y niñas de entre 8 y 11 años presentan conductas sedentarias, según información difundida por el Instituto Nacional de Salud (INS) y el Ministerio de Salud. El reporte señala que el 49,3% de 254.816 menores evaluados permanecía más de cinco horas al día sentado o acostado, sin considerar las horas de sueño.
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El dato debe interpretarse con cautela: conducta sedentaria no equivale automáticamente a tiempo frente a pantallas. Un niño puede permanecer sentado realizando otras actividades, aunque el propio reporte también advierte un incremento de la exposición a dispositivos electrónicos después de la pandemia.
“El problema no es cuánto tiempo utiliza un niño una pantalla, sino qué actividades está dejando de realizar por permanecer conectado. El juego, el descanso y la interacción con la familia son fundamentales para su desarrollo”, explica Kelly Olivera, pediatra de la Clínica Stella Maris.
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¿Qué señales pueden indicar un uso problemático de pantallas?
No existe una sola conducta que permita determinar que un niño tiene una “adicción a las pantallas”. Sin embargo, algunos cambios pueden indicar que el uso digital está interfiriendo con actividades necesarias para su bienestar.
Entre las señales que recomienda observar la especialista se encuentran:
- Dificultad para dejar el celular, tableta u otro dispositivo e irritabilidad intensa cuando se limita su uso.
- Problemas para conciliar el sueño o despertares frecuentes.
- Pérdida de interés por jugar, practicar deporte o realizar otras actividades.
- Dificultad persistente para concentrarse fuera de las pantallas.
- Menor interacción con familiares o amigos.
- Cambios frecuentes o marcados en el estado de ánimo.
Estas manifestaciones pueden tener distintas causas. Por ello, si son intensas, persisten en el tiempo o afectan la vida familiar, escolar o social, es recomendable consultar con un pediatra o profesional de salud.
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El problema no es solo el número de horas
Las recomendaciones pediátricas actuales ponen cada vez más atención no solo al tiempo total de exposición, sino también al contenido, el contexto y las actividades que las pantallas reemplazan.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) señala que el objetivo debe ser evitar que el uso de medios digitales interfiera con necesidades esenciales como dormir adecuadamente, realizar actividad física, leer, jugar, estudiar y relacionarse con otras personas.
Durante la infancia, estas experiencias contribuyen al desarrollo del lenguaje, la atención, la memoria, las habilidades motoras y la regulación emocional.
“Los primeros años requieren experiencias reales: conversar, jugar, manipular objetos, moverse y relacionarse con otras personas. Estas actividades contribuyen al desarrollo de habilidades que una pantalla por sí sola no puede reemplazar”, señala Olivera.
¿Cuánto tiempo de pantalla se recomienda según la edad?
Para los niños pequeños, la AAP mantiene recomendaciones más específicas. Entre los 2 y 5 años, aconseja limitar el uso de medios digitales a alrededor de una hora diaria de contenido de alta calidad, acompañado por un adulto cuando sea posible.
En niños mayores de 6 años, el organismo ya no plantea necesariamente un único límite diario válido para todos. Recomienda establecer reglas consistentes para que las pantallas no desplacen el sueño, el ejercicio, las responsabilidades académicas ni las relaciones familiares.
En menores de 2 años, las recomendaciones son más restrictivas y priorizan la interacción directa con padres y cuidadores. El uso digital, cuando ocurre, debe ser limitado y acompañado.
La Organización Mundial de la Salud también establece límites al comportamiento sedentario frente a pantallas durante los primeros años de vida y enfatiza que el tiempo debe redistribuirse hacia actividad física, interacción y sueño de calidad.
Pantallas y sueño: ¿cuándo deben apagarse?
Utilizar dispositivos inmediatamente antes de acostarse puede interferir con la rutina de sueño. La AAP recomienda apagar las pantallas al menos una hora antes de dormir y mantener televisores, teléfonos, computadoras y tabletas fuera del dormitorio durante la noche.
La luz emitida por los dispositivos, junto con la estimulación del contenido, puede retrasar la sensación de sueño y alterar los horarios habituales.
Por ello, más que atribuir el efecto exclusivamente a la melatonina, los especialistas recomiendan construir una rutina nocturna consistente: reducir estímulos, apagar dispositivos y reservar el dormitorio principalmente para descansar.
Cómo establecer un uso saludable de las pantallas
Los límites funcionan mejor cuando forman parte de la rutina de toda la familia. La AAP recomienda crear espacios y horarios sin dispositivos y que los propios adultos modelen hábitos digitales equilibrados.
Entre las medidas que pueden aplicarse están definir horarios para dispositivos, evitar su uso durante las comidas, apagar las pantallas antes de dormir, priorizar actividades al aire libre y acompañar a los niños en la selección de contenidos.
También es recomendable conversar sobre qué ven o hacen en internet y evitar utilizar una pantalla como la única estrategia para entretener o calmar al niño de manera habitual.
La finalidad no es eliminar la tecnología de la vida infantil, sino lograr que su uso conviva con el descanso, el movimiento, el aprendizaje, el juego y las relaciones personales.
Si aparecen cambios persistentes en el sueño, conducta, concentración, actividad física o interacción social, una evaluación pediátrica puede ayudar a determinar si existe un problema relacionado con el uso digital u otra condición que requiera atención.
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