El verano es una de las épocas más esperadas por los niños, pero también representa un periodo de mayor riesgo para la salud de su piel. El aumento de la exposición solar, el contacto frecuente con piscinas, el mar y la arena, así como el calor y la humedad, incrementan la aparición de alergias e irritaciones cutáneas en la población infantil.
“La piel del niño aún está en desarrollo y su barrera cutánea es más frágil que la del adulto. Por eso, reacciona con mayor facilidad frente a factores ambientales propios del verano”, explica la Verónica Vilcahuamán Rivera, dermatóloga de la Clínica Anglo Americana.
Factores que desencadenan alergias cutáneas
Durante los meses de calor confluyen diversos elementos que favorecen la aparición de reacciones alérgicas en la piel infantil. El aumento del sudor, la mayor exposición al sol, el contacto con cloro, sal y arena, así como una mayor presencia de insectos, pueden generar irritaciones.
Además, la humedad facilita la proliferación de bacterias y hongos, lo que puede agravar enfermedades preexistentes como la dermatitis atópica.
Desencadenantes más frecuentes en verano
La especialista identifica los principales agentes asociados a alergias cutáneas en niños durante esta temporada:
- El sol, que puede provocar urticaria solar o erupciones fotosensibles.
- El cloro de las piscinas, que reseca e irrita la piel.
- La arena, por la fricción y el contacto con alérgenos.
- Las picaduras de insectos, con reacciones más intensas en niños.
- El sudor, responsable del sarpullido por calor o miliaria.
- Algunos alimentos, como helados, frutas o mariscos, que pueden causar urticaria.
- Protectores solares o cremas perfumadas no formuladas para piel infantil.
En consulta pediátrica dermatológica, las manifestaciones más frecuentes incluyen dermatitis por contacto, urticaria, sarpullido por calor, reacciones exageradas a picaduras y el empeoramiento de la dermatitis atópica, caracterizada por piel seca y picazón intensa.
Hábitos que agravan los problemas de la piel
“Muchos de estos cuadros se ven agravados por hábitos cotidianos como el uso de jabones fuertes, baños muy frecuentes con agua caliente, ropa sintética o permanecer con el traje de baño mojado por largos periodos”, advierte la dermatóloga.
Estos factores pueden debilitar aún más la barrera cutánea y prolongar los síntomas.
Prevención: clave para una piel sana
Las medidas preventivas son fundamentales para reducir el riesgo de alergias cutáneas en verano. Entre las principales recomendaciones figuran:
- Uso de ropa ligera de algodón
- Aplicación de protector solar infantil, hipoalergénico y sin perfume
- Hidratación diaria con cremas emolientes
- Ducharse después de la piscina o la playa
- Evitar la exposición solar en horas pico
- Utilizar repelentes adecuados para la edad
“La prevención es la mejor aliada de la piel infantil durante el verano”, enfatiza Vilcahuamán.
Cuándo acudir al especialista
El tratamiento dependerá del tipo de reacción y puede incluir desde cremas hidratantes hasta corticoides tópicos suaves o antihistamínicos, siempre bajo indicación médica. La automedicación en niños no es recomendable.
Se debe acudir de inmediato al médico si se presentan síntomas como hinchazón de labios, párpados o lengua, dificultad para respirar, lesiones extensas o con secreción, fiebre asociada a lesiones cutáneas, picazón intensa persistente o falta de mejoría en 48 a 72 horas.





