Es una situación frecuente: la computadora comienza a hacer más ruido de lo normal, los ventiladores giran a máxima velocidad y el sistema se vuelve lento o incluso se apaga de manera repentina.
Este fenómeno se conoce como estrangulamiento térmico (thermal throttling), un mecanismo de defensa del procesador (CPU) que reduce su potencia para evitar daños por sobrecalentamiento .
Aunque muchos usuarios lo atribuyen a fallos de software, se trata de una reacción preventiva frente a temperaturas críticas.
¿Qué es la “fatiga electrónica”?
El calor constante es uno de los principales factores de degradación del hardware. Cuando los componentes operan durante largos periodos cerca de su límite térmico, pueden sufrir lo que especialistas denominan “fatiga electrónica” .
Esta condición acorta la vida útil del equipo y genera fallos intermitentes de rendimiento.
Según el documento, invertir en mantenimiento térmico preventivo puede evitar reparaciones costosas y proteger componentes cuyo valor supera ampliamente el costo de una revisión técnica.
El rol clave de la pasta térmica
Aunque el procesador y el disipador metálico parecen superficies lisas, a nivel microscópico presentan irregularidades que atrapan aire, un mal conductor del calor.
La pasta térmica actúa como un “puente” que elimina esos espacios de aire y permite que el calor fluya hacia el sistema de enfriamiento .
Sin este material, el calor queda atrapado y acelera el desgaste interno del equipo.
Temperaturas recomendadas y mantenimiento
Para prevenir daños, es importante monitorear la temperatura del CPU:
- En reposo (idle): alrededor de 45°C
- En carga de trabajo: hasta 65°C como límite saludable
En cuanto al mantenimiento:
- Cada 6 a 12 meses: limpieza de polvo en ventiladores y rejillas
- Cada 3 a 5 años: reemplazo de pasta térmica, especialmente en equipos de alto rendimiento
¿Qué tipo de pasta térmica elegir?
El documento señala que no todas las pastas térmicas ofrecen el mismo nivel de conductividad.
Las opciones de cerámica o carbono son más seguras por no ser conductoras de electricidad, mientras que las que contienen partículas metálicas ofrecen mayor rendimiento, aunque requieren aplicación cuidadosa .
El metal líquido, por su alta conductividad eléctrica, debe ser utilizado únicamente por especialistas debido al riesgo de cortocircuito.
Aplicación correcta y cuándo acudir a un técnico
La técnica de aplicación es clave:
- Limpiar residuos con alcohol isopropílico.
- Aplicar una gota del tamaño de un guisante o en forma de “X”.
- Ajustar el disipador con presión uniforme en patrón cruzado .
En el caso de laptops y equipos compactos, el desmontaje puede ser complejo y afectar la garantía, por lo que se recomienda acudir a servicios técnicos certificados.





