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La expansión de la inteligencia artificial (IA) está modificando las tareas que realizan los trabajadores y las competencias que las empresas buscan al contratar nuevos talentos.
Lejos de limitarse al dominio de herramientas digitales, el nuevo escenario combina habilidades tecnológicas con capacidades humanas como pensamiento analítico, creatividad, adaptabilidad, comunicación y criterio.
El informe Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial señala que la IA y el análisis de grandes volúmenes de datos están entre las competencias con mayor crecimiento esperado hacia 2030. Al mismo tiempo, pensamiento analítico, resiliencia, liderazgo y creatividad siguen ocupando posiciones destacadas entre las habilidades consideradas esenciales por los empleadores.
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IA y habilidades humanas empiezan a complementarse
McKinsey Global Institute estima que más del 70% de las habilidades demandadas actualmente por los empleadores pueden utilizarse tanto en actividades susceptibles de automatización como en aquellas que seguirán requiriendo intervención humana.
Esto significa que muchas competencias no desaparecerán, sino que cambiará la manera en que se utilizan cuando trabajadores y sistemas de IA colaboren en una misma tarea.
El análisis de McKinsey señala además que habilidades vinculadas con empatía, resolución de conflictos, pensamiento crítico y comprensión contextual continúan siendo difíciles de sustituir completamente mediante automatización.
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1. Saber dar instrucciones claras a la inteligencia artificial
Leyla Begazo, gerenta de Gestión de Talento de Konecta Perú, identifica el denominado “prompting estratégico” como una competencia cada vez más útil en trabajos donde la IA ya forma parte de los procesos diarios.
Esta habilidad consiste en formular instrucciones claras, estructuradas y contextualizadas para obtener resultados útiles de herramientas de inteligencia artificial.
No se trata únicamente de escribir una pregunta, sino de comprender el objetivo del proceso, proporcionar información relevante, establecer restricciones y posteriormente evaluar si la respuesta generada realmente sirve para la tarea.
2. Integrar la IA en los flujos de trabajo
Otra competencia señalada por Begazo es el “copilotaje operativo”, entendido como la capacidad de distribuir tareas entre una persona y una herramienta de IA.
Procesos repetitivos como transcripciones, resúmenes, búsqueda de antecedentes o clasificación inicial de información pueden ser asistidos por sistemas automatizados.
El valor del trabajador se desplaza entonces hacia la supervisión de resultados, resolución de excepciones, interpretación del contexto y toma de decisiones.
McKinsey prevé precisamente que muchos puestos evolucionen hacia modelos en los que humanos, agentes de IA y sistemas automatizados trabajen de forma complementaria.
3. Empatía y comprensión del contexto
La capacidad de interpretar emociones, necesidades y circunstancias sigue siendo relevante en actividades que requieren interacción con clientes, usuarios o equipos.
Begazo denomina esta competencia “empatía contextual”: entender no solo qué está diciendo una persona, sino el contexto y la intención detrás de una interacción.
Una herramienta de IA puede generar respuestas y analizar información, pero la intervención humana continúa siendo importante para determinar cuándo una recomendación es adecuada, ajustar el tono y gestionar situaciones sensibles.
El Foro Económico Mundial incluye la empatía y la escucha activa entre las competencias consideradas centrales por la mitad de los empleadores encuestados en su informe de 2025.
4. Interpretar los datos antes de tomar decisiones
El aumento de herramientas de análisis predictivo también está elevando la importancia del criterio profesional.
Los sistemas de IA pueden procesar grandes cantidades de datos, detectar patrones y generar recomendaciones, pero el trabajador debe evaluar la calidad de esa información antes de actuar.
Begazo destaca que las organizaciones valoran perfiles capaces de interpretar paneles de datos y validar las sugerencias proporcionadas por los sistemas.
Esta capacidad se relaciona con el pensamiento analítico, considerado por el Foro Económico Mundial como la principal habilidad central entre los empleadores consultados: el 69% la identifica como relevante para su fuerza laboral.
La alfabetización en IA también gana terreno
Las competencias estrictamente tecnológicas tampoco pierden importancia.
El Foro Económico Mundial ubica a IA y big data entre las habilidades con mayor crecimiento esperado hasta 2030, junto con redes, ciberseguridad y alfabetización tecnológica.
McKinsey también detectó un incremento acelerado en la demanda de competencias relacionadas con inteligencia artificial y aprendizaje automático en las ofertas laborales.
El escenario apunta, por tanto, a perfiles híbridos: trabajadores capaces de utilizar herramientas tecnológicas y, simultáneamente, aplicar criterio, creatividad y habilidades interpersonales.
Aprender de forma continua será parte del trabajo
Begazo sostiene que las organizaciones deberán fortalecer sus programas de capacitación conforme las herramientas evolucionen.
“En la gestión moderna del talento, entendemos que el desarrollo de habilidades debe ser tan dinámico como la tecnología misma”, señala.
El Future of Jobs Report 2025 estima que cerca del 40% de las habilidades requeridas en los puestos de trabajo cambiarán hacia 2030, lo que refuerza la necesidad de capacitación y actualización continua.
Para los trabajadores jóvenes, el reto no consiste únicamente en aprender a utilizar inteligencia artificial, sino en desarrollar las capacidades necesarias para revisar, complementar y mejorar lo que estas herramientas producen.
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