Carlos Fuller, publicista de profesión y compositor por vocación, cuenta los días para el estreno de “Palmo a Palma: Tradiciones a la criolla”, un proyecto artístico inspirado en las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma que se estrena este 2 de octubre en la sala Julio Ramón Ribeyro del Centro Cultural Ricardo Palma.
La propuesta que comenzó como un disco, y se transformó en un musical, seleccionó quince relatos históricos para componer piezas en diversos géneros costeños, tales como el vals y la marinera, sumando un homenaje final al ilustre escritor.
“Todo empezó hace unos años mientras me encontraba produciendo mi segundo disco personal, en ese momento compuse dos temas inspirados en las tradiciones de Ricardo Palma, al notar que eran historias aprendidas desde el colegio y con mucho potencial, me motivé a releer toda la obra para encontrar nueva inspiración”, cuenta Fuller.
Durante esa relectura, ¿encontraste tradiciones de Palma menos populares que te sirvieron de base?
Efectivamente, descubrí historias alucinantes que no leí en la etapa escolar, como Amor de madre, que es muy triste. Esa lectura en particular me inspiró a componer un vals titulado Evangelina.
¿Qué criterios aplicaste para seleccionar las historias y qué géneros musicales utilizaste en la composición?
Elegí las tradiciones según la musicalidad y el ritmo costeño peruano que me sugería cada relato. Compuse temas en géneros muy variados como vals, marinera y zamacueca; en total seleccioné 15 tradiciones para dar vida a 15 canciones, y sumé una decimosexta composición como un homenaje personal a Ricardo Palma.
¿En qué momento se sumó Coco Linares al proyecto y cómo tu proyecto evolucionó de un álbum a un musical?
Tras tener compuestas las 16 canciones, busqué a Coco Linares para grabar un disco y él aceptó gustoso encargarse de los arreglos. Sin embargo, la llegada de la pandemia pausó el trabajo inicial y aproveché ese tiempo para reestructurar la propuesta y convertirla en un musical con libreto, actores, bailarines y cantantes. Además, aumenté el repertorio de 10 a 16 canciones porque sentía que necesitaba más temas para cerrar adecuadamente la historia.
¿Cuál es el propósito principal de adaptar estas tradiciones al género criollo y trabajar con artistas jóvenes? Mi objetivo central es poner en valor las tradiciones de Ricardo Palma transformándolas en canciones para conectar con las nuevas generaciones. Busco que la música criolla siga generando nuevo repertorio sin dejar de respetar a referentes como Chabuca Granda, Felipe Pinglo o Augusto Polo Campos. A pesar de la limitada difusión de temas inéditos en los medios, me da mucha esperanza ver a jóvenes entusiasmarse, interpretar y bailar estas 16 canciones en la obra.

¿En que ritmo costeño te sientes más cómodo en la composición?
He tenido que estudiar algunos géneros que no conocía mucho, como el son de los diablos o los panalivios. En general me gusta mucho la música y particularmente la música peruana, por lo que no se me dificultó tanto. He tratado de respetar mucho la estructura básica de los ritmos, como la marinera o el tondero, para que la canción se sienta fiel al ritmo que se trabaja.
En la obra veremos a Palma y a su nieta, los que serán quienes nos lleven por la historia..
Así es, todo se inicia a partir del encuentro entre Ricardo Palma y su nieta Clemencia, interpretados por Paco Varela y Pau Simons, respectivamente. Ese vínculo es muy importante para que el público ingrese al universo del escritor.
Y además de tu propuesta de presentar temas nuevos en el género costeño, has convocado también en la obra a voces jóvenes.
Para las voces principales del proyecto convoqué a jóvenes talentos como Rodrigo Terry, Taís Egúsquiza, Santiago Srebo, y Gianella Tellez en los coros. Todos dan voz a las canciones que forman parte del espectáculo.





