A pocos días del estreno de la obra “Romeo y Juli”, escrita por Gary Owen y dirigida por Mikhail Page, que reinventa la historia de amor más famosa del teatro, Diario Correo conversó con Diego Pérez, uno de los protagonistas, sobre su proceso de preparación para interpretar su papel, los desafíos de adaptar una historia clásica a un formato moderno y qué significa para él conectar con el público a través de un texto cargado de pasión, conflicto y emociones universales.
—¿Qué retos implicó para ti construir tu personaje dentro de una historia tan conocida pero a la vez reinventada?
Romeo es un papá soltero, yo no soy papá y he tenido que descubrir eso. Recrear el cansancio de un papá presente, la bebé es recién nacida; no para de llorar, hay que cambiar los pañales, hay que estar despierto y la mamá que es alcohólica no asume. Finalmente, es una obra que se centra en Gales, si bien es una familia pobre para ese día, no es el mismo nivel de pobreza. Eso también ha sido interesante de conocer. Es un personaje que no lee, que aprende a leer poco en la obra, eso también ha sido interesante de conocer.
—En comparación con el “Romeo y Julieta” tradicional, ¿qué elementos crees que sorprenderán más al público?
Es inevitable que el nombre ‘Romeo y Juli’ al público lo lleve a pensar en ‘Romeo y Julieta’ y la obra no tiene que ver con ‘Romeo y Julieta’. Si bien es una pareja joven que tiene una dificultad para concretar su amor y los padres de ella no están de acuerdo, es un poquito como en el original. Yo creo que lo que Gary Owen ha hecho con esta obra es pensar desde nuestro tiempo las dificultades del amor juvenil, como hizo Shakespeare en su momento.
Pero creo que se van a llevar una sorpresa en el sentido de que la obra no es parecida, es una historia con su propia verdad, con su propia originalidad, con su propio encanto, que conmueve, que moviliza, que emociona, que nos hace reconocernos no solo como hijos, sino también como padres. Es una historia en la que hay dos generaciones, se conocen las historias de los padres y de los hijos y creo que esta idea de repetir los patrones de los papás o quizás romperlos, es algo con lo que todos podemos identificarnos y que también está presente en esta obra.

—¿Qué tanto espacio hubo para la exploración o improvisación durante los ensayos?
Hemos ensayado casi tres meses. Entonces, hemos ha tenido buen tiempo para probar las escenas, no improvisar el texto. El texto es el el mismo, no se ha adaptado al Perú, sucede en Gales, pero sí hemos podido improvisar posibilidades de escenas. El espacio está prácticamente vacío. Hay unas graderías en las que nosotros estamos sentados, el elenco está dentro de escena la gran mayoría del tiempo, a pesar de que no estén en la escena que esté sucediendo y en las escenas máximo se usa una mesa y una silla.
Todo el trabajo se sostiene sobre la actuación de los intérpretes, no tenemos muchas posibilidades de utilizar utilidades, entonces hemos podido crear el espacio con nuestra imaginación. Si es que estamos en un parque, no es que se va a ver el parque, si estamos en una casa, no es que vas a saber la casa. Hemos tenido muchas posibilidades de improvisar el espacio, probar y jugar con la escena para poder imaginar posibilidades para cada escena de la obra.
—¿Hubo alguna escena particularmente desafiante a nivel emocional o físico?
Sí, hay mucha emoción en la obra original y también en esta siento que es un poco alto el nivel emocional. En la original es una tragedia, esta es casi un melodrama cuando la lees. El nivel emocional que exige es alto y hay que llegar a eso con verdad para que no termine siendo gracioso.
Las escenas suelen ser desafiantes, son chicos que no están pasando por una juventud sencilla. Uno es un padre soltero, Juli tiene la posibilidad de ir a a una universidad muy prestigiosa, habiendo tenido una vida austera en la que sus papás se esforzaron para que tenga una mejor educación y va a tener que escoger entre ir a la universidad o quedarse con Romeo, que es con quien ha conocido el amor.
Ese tipo de decisiones en una etapa joven de la vida son muy complicadas y los papás, en cambio, están viendo a sus hijos tomar estas decisiones y están intentando orientarlos de la mejor manera posible con los recursos que tienen y para ellos también es muy complicado.
—¿Qué mensaje crees que deja “Romeo y Juli” en una sociedad como la peruana actual?
Lo que podría dejarle esta obra del público son dos cosas, una es una frase que tiene el personaje de la madrastra de Julie que dice: “Es horrible, ¿no? Estar a cargo de tu vida realmente. ¿Sabes cuál es la única cosa peor? No poder hacerte cargo”. Me parece que esa frase encierra mucho lo que lo que esta obra quiere contar. Que ante las oportunidades de la vida siempre vamos a tener que tomar una decisión y las decisiones implican ganar algo y perder algo.
Lo otro que iba a decir que creo que la obra te deja que está conectado con esto, es algo que dice mi personaje Romeo que es un poco pesimista, pero dice: “Si las cosas casi siempre salen mal, quizás podrías decidir por lo que realmente quieres”. Entonces, creo que esta obra dentro de la fábula, del drama y la tristeza de una buena pareja, que está luchando por su amor ante la adversidad, también está observando que todos como individuos tenemos la capacidad de decidir sobre las cosas que realmente queremos para nosotros mismos, podemos abrazarnos con fuerza a esas decisiones y seguir y con todo por ellas. Soñar en grande y lanzarnos a conseguir nuestras metas y cargar con las dificultades que eso significa. Creo que eso que eso podría ser algo que los ayudara para avanzar.






