En AMOR EXTRAÑO AMOR, Mauricio Málaga presenta situaciones en las que sus personajes no solo viven sus pasiones al límite; también las sufren. Cada escenario los envuelve y los hace reflexionar sobre la naturaleza humana y sus necesidades terrenales.
En AMOR EXTRAÑO AMOR, Mauricio Málaga presenta situaciones en las que sus personajes no solo viven sus pasiones al límite; también las sufren. Cada escenario los envuelve y los hace reflexionar sobre la naturaleza humana y sus necesidades terrenales.

Definir el amor es, indudablemente, difícil. Y lo es porque existe una suerte de temor al momento de entablar relaciones que exijan cierto grado de compromiso y confianza. Ese miedo nos permite –a lo mucho– “asumir relaciones de afecto y cuidado, las cuales no se convertirán nunca en relaciones de amor”. (Bell Hooks). Con su libro de cuentos , el escrito trujillano no contribuye a consolidar una definición del amor (y tampoco lo pretende), pero sí logra que los lectores amplíen su mirada para que vean la presencia de este sentimiento en esas relaciones sórdidas y ajenas.

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En AMOR EXTRAÑO AMOR, Mauricio Málaga presenta situaciones en las que sus personajes no solo viven sus pasiones al límite; también las sufren. Cada escenario creado por Málaga revela una atmósfera erótica y extraña que envuelve a sus personajes y los hace reflexionar sobre la naturaleza humana y sus necesidades terrenales. Los seres que pueblan estos relatos no están acostumbrados a recibir amor; por eso, se resigna a recibir ciertos cuidados y detalles que luego revelan el verdadero rostro de lo perverso. En el cuento Hipotermia, por ejemplo, se presenta una relación de codependencia emocional en la que los celos terminarán justificando fatales decisiones. La protagonista de esta historia encuentra en el sexo con su joven amante una forma de hacerse daño placenteramente hasta que el amante decide cerrar el círculo; “pero no me dejaba en paz, quería acorralarme para llegar al clímax de la pelea y nuevamente la reconciliación puramente sexual. Era una rutina conocida, esta vez le dije que no la amaba y algo se rompió en ella”.

El amor y las deformidades

En el prólogo de libro, el escritor Luis Fernando Cueto advierte que en AMOR EXTRAÑO AMOR el lector encontrará “la envolvente capacidad verbal y la poderosa imaginación de Mauricio Málaga para reinventar los recuerdos que ha ido acumulando a través de los años”. Pienso que uno de los cuentos que le hace justicia a esto último es Hibakusha, el primero que aparece en el libro. Este relato es el más significativo del libro, no solo por la técnica que juega con los tiempos y los modos de la narración; en esta historia los lectores encontramos ese lado de humanidad que todos tenemos y que detestamos; ese oscuro rincón que yace en nosotros pero que –sumidos en la vergüenza– queremos ocultar. El protagonista es un ser metamorfoseado que sucumbe a sus pasiones al conocer el erotismo que emana de las cosas bellas; “mi mano derecha de forma inconsciente acarició la suave rigidez, transmitiéndole calor y deseo, despertando la conciencia de mi hombría”.

Al final de este relato, la monstruosidad que acompaña al protagonista no lo despoja de sus sentimientos ni sus deseos de venganza; sin embargo, sus planes se verán frustrados cuando los deseos y las pasiones de aquellos cuerpos que consideremos bellos y perfectos sean los que terminen acentuando las líneas rojas de la violencia.

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El amor y las situaciones de riesgos

Además de los cuentos mencionados, también forman parte del libro ¿Vamos?, Días de tormenta, El hálito y El árbol. Los dos primeros relatos logran conectarse en la medida en que los personajes se sitúan en situaciones extrañas y riesgosas que ponen en peligro su integridad. Al final, sin embargo, la diferencia es significativa, pues los personajes de ¿Vamos? (una negra y un viejo) se convierten en cómplices y no dudan de cumplir sus deseos y aspiraciones sin importar el mañana; en Días de tormenta pasa lo contrario, pues uno de los jóvenes amantes decide huir sin experimentar los riesgos que su pareja sí se atreve a vivir; “dicen que unos entran, pero otros ya van saliendo: esa madrugada ni un grito ni un lamento, solo se marchó volando a los infiernos, sin decir, siquiera adiós”.

Considero que es valioso el aporte de Bell Hooks cuando señala que “en nuestro viaje hacia el amor necesitamos un mapa que nos muestre el camino que hemos de seguir”. Como señalamos al inicio, definir el amor es difícil pero necesario. Pienso que esta necesidad de comprender la semántica del amor también funciona para los personajes de Mauricio Málaga, pues ellos -al igual que nosotros- necesitan amar con intensidad, con pasión y con libertad; sin diferencias ni exclusividades. Necesitan amar sin que el mundo juzgue sus rarezas; más bien somos los lectores quienes debemos entender que lo raro y extraño también habita en nosotros.

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