“Iberia”, de Isaac Albéniz, la monumental suite para piano, considerada una de las mayores cumbres del repertorio pianístico universal, será una de las protagonistas del recital que Nelson Goerner ofrecerá este 15 de junio en el Teatro Segura de Lima. El pianista argentino aclamado en Europa, Premio Trayectoria en Música 2025 del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, habló con Correo antes de su llegada a la capital y no ocultó su entusiasmo de regresar al Perú tras su exitoso recital el año pasado.
“Tengo un hermoso recuerdo de mi primera visita a Lima el año pasado. Fue con Lucerne String Festival, que es una orquesta que realmente me encanta y fue en el marco de una gira latinoamericana que disfruté muchísimo. Y era la primera vez que tocaba en Lima, así que recuerdo que llegué con mucha expectativa, con cierta ansiedad también y me encantó la forma de escuchar del público, noté mucha atención, mucha concentración y también mucho respeto”, dice Goerner.
Este retorno sera distinto, ahora presentarás un recital en solitario.
Yo creo que hay toda una faceta del artista que se revela únicamente en los conciertos en solitario. En un concierto para piano y orquesta estás en el escenario compartiendo con la orquesta lo que dura un concierto, entre 30 o 40 minutos, algunos más largos, otros más cortos. Pero el recital estás vos solo a cargo. Sos el único transmisor. La música pasa a través tuyo, debe pasar a través tuyo. Entonces, esto implica una gran responsabilidad, por supuesto. Y también tienes que mostrar facetas diferentes, es decir meterte en la piel, como va a ser el caso, de tres autores completamente diferentes. Y eso es todo un desafío, siempre lo es.
¿Cómo vives personalmente esta etapa de su carrera, con conciertos constantes entre Europa y Sudamérica?
La vivo con gran intensidad. Fue algo que quise hacer toda mi vida, yo consagré realmente mi vida a la música y bueno, hoy por hoy, tengo la suerte, el privilegio de poder interpretar a los grandes autores que interpreto e inclusive vivir de ello. Y eso como decía el gran Arturo Rubinstein “es realmente un privilegio increíble que tenemos los músicos”. Así que lo vivo al día a día, porque no solo vivo con intensidad los conciertos, sino también las horas de estudio que paso frente al piano, que siempre las paso con mucha pasión y siempre con el esfuerzo interpretativo en mente.
Acabas de lanzar un nuevo disco con el sello Alpha Classics. ¿Qué tiene este álbum que siente especialmente cercano a usted?
El nuevo disco que acabo de grabar para el sello Alpha Classics tiene como obra central las Danzas de la Cofradía de David de Schumann. Esta obra es una especie de —por lo menos así la veo yo— diario íntimo schumanniano. Todas las facetas de esa personalidad tan multifacética, contradictoria, ciclotímica, extrovertida e introvertida están representadas en los números que conforman la obra. Las otras obras que configuran el disco también son muy importantes para mí. La Chacona de Händel que es muy poco tocada y los Arabescos de concierto sobre “El Danubio azul” de Adolf Schulz-Evler.

El programa en Lima recorrerá mundos muy distintos, desde Bach y Schubert hasta Albéniz.
He buscado proponer un viaje a través de 200 años de literatura para teclado porque empezamos nada menos que con una de las grandes toccatas de Bach. Seguimos con una de las últimas sonatas de Schubert de gran densidad y tensión emocional enorme, muchas veces al borde del paroxismo como en el último movimiento y grandes contrastes también en el segundo movimiento de gran lirismo y dramatismo. Y terminamos con Albéniz y su Iberia que es una de las obras cumbres de la literatura para piano
¿Todavía sientes nervios antes de salir al escenario?
Siempre, y si alguna vez estoy no muy nervioso, eso me preocupa más todavía porque quiero decir que no estoy lo suficientemente movilizado y eso me inquieta sobremanera, diría. Los nervios los siento siempre y creo que me van a acompañar mientras toque el piano en público, mientras haga música en público porque yo creo que eso es bueno justamente, uno aprende con la experiencia a dominar sus nervios, a canalizarlos para la interpretación y eso es lo bueno, que justamente toda esa energía, esa ansiedad encuentre una vía de expresión.
¿Qué le gustaría que el público peruano recuerde de esta noche en el Teatro Segura?
Lo que me gustaría que recuerden, hablando de un viaje musical que ha sido un camino que hemos hecho juntos que realmente valió la pena de ser vivido y que por ello va a quedar recordado, va a quedar en el recuerdo, va a quedar a lo mejor alguna frase o alguna melodía en la mente, en el corazón de la gente, que va a dar vueltas porque ha sido a lo mejor un momento que ha llegado, vamos a decir, que ha llegado a vibrar algo especial, algo de mucha emoción, un compartir, una esencia, porque yo creo que justamente el hacer música es eso, es una transmisión, es un compartir y yo quiero que la gente al irse de la sala justamente se vaya con esa sensación. Y eso quizás perdure en el tiempo. Eso sería lo más lindo que me podría pasar.





