Apenas tenía 11 años cuando Micaela Ramírez empezó su historia con el ciclismo. Ella, como no tenía con quien quedarse en casa, acompañaba a su hermano a sus prácticas de BMX (Bicycle Motocross). Mientras su hermano se divertía sobre la pista, “Mica” hacía tareas a un lado. Así pasaron algunas semanas. Un día, ella se aburrió y le dijo a su papá que quería empezar en ese deporte. Ese mismo día, ella ya tenía una bicicleta en sus manos. Ha pasado una década de aquel episodio y “Mica” brilla en el BMX Racing como toda una profesional. De hecho, gracias a su talento y su esfuerzo, aseguró un cupo para los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
¿Cómo va la preparación para el evento en Chile?
Empezó junto con la clasificación, el año pasado. Voy a llegar bien, con bastante roce de competencia que, de hecho, va a ayudar bastante. Tengo un par de meses de entrenamientos en la sede Legado Costa Verde antes del Mundial, que es en agosto. Después, hay una Copa del Mundo y, la siguiente semana, son los Panamericanos (del 20 de octubre al 5 de noviembre).
¿Cuál es tu objetivo de cara a ese desafío?
Son mis primeros Panamericanos. Mi idea es ir manga a manga, carrera a carrera. Mi objetivo principal es correr la final en Santiago 2023.
¿Cuál es tu máximo sueño en este deporte?
Me estoy concentrando en no quemar etapas. Ahora, soy categoría Sub-23 y quiero terminar bien mi etapa como Sub-23. Los Panamericanos me van a ayudar muchísimo y, después, como Élite, sí me gustaría hacer el ciclo olímpico completo y tener como meta clasificar a los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028.
¿Cómo trabajas el aspecto psicológico?
Con el psicólogo del IPD, hacemos bastante el control de pensamiento, el visualizar los momentos, desde cómo va a ser mi calentamiento, cómo voy a llegar al partidor. Es muy importante manejar la ansiedad, los nervios y todo para poder hacer una buena vuelta.
¿Qué sientes cuando representas al Perú?
Representar al Perú en un orgullo, pero también es una responsabilidad, porque quieres dejar en lo más alto al país. Eso me impulsa a dar lo mejor no solo en la competencia, sino en el día a día.
¿Qué te ha enseñado el ciclismo?
A ser disciplinada. Hay veces en las que me toca hacer todo sola. Y si bien sí soy disciplinada, a veces, es difícil hacer eso todos los días tú sola. Pero creo que cuando tienes un objetivo no te das cuenta.
¿Qué has sacrificado por tu deporte?
No usaría la palabra sacrificar. Todo lo he hecho porque yo quiero. Siempre he sido yo la que ha decidido. Por ejemplo, no fui a la fiesta de promoción de mi colegio, pero fue porque yo quería correr mi última carrera como Challenger. No es tanto como un sacrificio porque lo escojo yo y yo tengo mis prioridades. Al final, yo soy feliz haciendo eso.
¿Qué significa el ciclismo en tu vida?
Es adrenalina. Es más como un estilo de vida. Es felicidad. Estar en mi “bici” es lo que más me gusta. Cuando yo estoy montando y estoy en la pista, si bien estoy entrenando, es el momento del día en el que despejo mi mente por completo.
¿Qué le dirías a los niños y/o adolescentes que te ven?
Que se animen, que le den una oportunidad a cualquier disciplina del ciclismo. Si les gusta la adrenalina y la “bici”, se van a enganchar con el deporte y lo van a disfrutar. Eso es lo más importante.





