Después de 48 encuentros disputados en el Mundial 2026, siete selecciones ya aseguraron su presencia en los dieciseisavos de final: México, Estados Unidos, Argentina, Alemania, Colombia, Francia y Noruega. En el otro extremo, Jordania, Haití, Turquía, Túnez y Panamá quedaron sin opciones matemáticas y se convirtieron en los primeros equipos eliminados de la competición.
Sin embargo, no todos los clasificados tienen garantizado el liderato de sus respectivos grupos. Colombia, Francia y Noruega aún deben definir su posición final en la tabla. Precisamente, franceses y noruegos se enfrentarán este viernes en Boston en un duelo directo que determinará cuál de los dos avanzará como primero de su serie.
Finalizar en la cima del grupo representa una ventaja que va más allá del aspecto deportivo. Además de acceder, en teoría, a un rival más accesible en la siguiente ronda, el primer puesto también permite reducir desplazamientos entre sedes, un factor importante en un torneo que se disputa en tres países y con grandes distancias entre ciudades.
Brasil es un ejemplo de ello. Si termina como líder del Grupo C, disputará su encuentro de dieciseisavos de final en Houston. En cambio, si concluye segundo, deberá trasladarse hasta Monterrey, en México, con la dificultad añadida de cruzar una frontera internacional en plena competencia.
España también tiene mucho en juego en la última jornada. Si consigue el primer lugar de su grupo, se enfrentará al segundo clasificado del Grupo J, que podría ser Austria o Argelia. No obstante, una derrota ante Uruguay que la relegue al segundo puesto la llevaría a medirse con la vigente campeona del mundo, Argentina, en una de las llaves más exigentes de la fase eliminatoria.
La inclusión de los ocho mejores terceros clasificados entre los doce grupos ha añadido emoción a la definición, aunque también ha reavivado viejos temores relacionados con posibles pactos de resultados. Este escenario parecía superado desde que la FIFA decidió, tras el Mundial de España 1982, programar de manera simultánea los partidos de la última fecha de cada grupo.
Mientras tanto, el torneo ha dejado cifras históricas y una notable producción ofensiva durante sus primeras dos semanas. Lionel Messi, en su sexto Mundial, marca que comparte con el mexicano Guillermo Ochoa, se convirtió en el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo con 18 tantos, superando los 16 que compartían Miroslav Klose y Cristiano Ronaldo. El delantero portugués, por su parte, se transformó en el primer jugador en marcar en seis ediciones distintas del campeonato.
Las principales estrellas del certamen también protagonizan una intensa carrera por la Bota de Oro. Messi lidera la tabla con cinco anotaciones, seguido por Kylian Mbappé y Erling Haaland con cuatro. Cristiano Ronaldo y Harry Kane acumulan dos tantos cada uno. De mantenerse este ritmo goleador, incluso podría peligrar el histórico récord de 13 goles en una sola Copa del Mundo, establecido por Just Fontaine en Suecia 1958.
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