La alta movilidad en empleos organizados por turnos afecta productividad y continuidad operacional. Especialistas señalan que la previsibilidad y flexibilidad horaria son claves para la retención.
La alta movilidad en empleos organizados por turnos afecta productividad y continuidad operacional. Especialistas señalan que la previsibilidad y flexibilidad horaria son claves para la retención.

La retención de talento en empleos organizados por turnos se ha convertido en un desafío estructural para empresas de América Latina, con impactos directos en productividad, continuidad operacional y costos de gestión de personas.

Sectores como manufactura, salud, energía y servicios esenciales presentan mayor exposición, debido a que los sistemas de turnos son críticos para su funcionamiento.

En Chile, el mercado laboral formal mantiene una alta dinámica de entradas y salidas. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de rotación laboral —indicador que mide la creación y destrucción agregada de puestos de trabajo— se ubicó en torno al 30% en 2025.

Si bien la cifra no distingue por tipo de jornada ni equivale exclusivamente a renuncias voluntarias, refleja la presión que enfrentan las organizaciones para retener talento, especialmente en posiciones operativas.

Falta de previsibilidad y desgaste operativo

“La rotación en sistemas de turnos no es solo una cuestión salarial. Cuando las organizaciones enfrentan cambios de horario frecuentes y poca anticipación en la programación, la productividad se resiente y el desgaste de los equipos aumenta”, afirmó Federico dos Reis, CEO de INFORM para Latinoamérica.

El ejecutivo sostuvo que, si no se abordan medidas estructurales, la carga de trabajo recae sobre quienes permanecen en la organización, incrementando el agotamiento y el riesgo de nuevas salidas.

Diversos estudios internacionales coinciden en que la falta de previsibilidad y el bajo control sobre los horarios son factores determinantes en la intención de renuncia de trabajadores por turnos.

Encuestas recientes también advierten que la incertidumbre horaria y la dificultad para planificar la vida personal deterioran el compromiso laboral, incluso en contextos donde la compensación económica no es el principal factor de insatisfacción.

Tecnología y planificación avanzada

Frente a este escenario, algunas compañías han comenzado a revisar sus modelos de organización del trabajo, incorporando mayor transparencia y flexibilidad en la planificación de turnos.

“Hoy es posible utilizar tecnología para optimizar la programación, integrando la demanda real de la operación con las preferencias de los colaboradores, sin afectar la continuidad del negocio”, señaló dos Reis.

Soluciones orientadas a la planificación avanzada de personal, como WorkforcePlus, se integran como herramientas de apoyo a la gestión operativa, permitiendo identificar cuellos de botella, adaptar turnos dinámicamente y facilitar mecanismos de autoservicio para los trabajadores.

Un desafío que va más allá del salario

La evidencia sugiere que la rotación en trabajos por turnos difícilmente se resolverá solo con ajustes salariales.

Especialistas coinciden en que enfrentar este desafío estructural implica repensar la organización del tiempo de trabajo, avanzar hacia esquemas más previsibles y flexibles, y utilizar tecnología como habilitador de modelos laborales sostenibles hacia 2026 y los próximos años.