La situación de emergencia decretado por el Gobierno, para evitar la propagación del coronavirus (COVID-19), ha paralizado totalmente la industria del entretenimiento y la asistencia a las salas de cines en el país es nula, por lo que pierden, cada semana sin operar, S/16 millones, Según estimados de la Asociación Nacional de Salas de Cine (Anasaci).
En ese sentido, el escenario adverso deteriora y amenaza la sostenibilidad de unas 104 salas de cine, distribuidas a nivel nacional. Además, En lo que va del período de cuarentena, 5,000 trabajadores directos y 5,000 indirectos, relacionados a medianas y pequeñas empresas proveedoras de la industria, se han visto afectados por la emergencia.
“Ratificamos nuestra disposición para dialogar con las autoridades competentes, a fin de evaluar medidas concretas que permitan amenguar la crisis y reducir las posibilidades de un cierre general”, se lee en el comunicado de la asociación, que integran Cineplanet, Cinemark, Cinépolis, UVK, Cinestar y Cinerama.
La asociación agrega que no hay un horizonte claro de recuperación. Resalta que Industrias cinematográficas como la de China o las de países que enfrentan una situación de emergencia, no han podido regresar a la estabilidad, además sus principales cadenas de cines han tenido que realizar despidos masivos de trabajadores.

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