En una reciente entrevista al Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), José Luis Cerrón, director zonal Senati Arequipa - Puno, destacó la creciente demanda de profesionales técnicos en el sector minero y la necesidad urgente de cubrir esta brecha.

Según sus declaraciones, la formación técnica aún no satisface completamente las exigencias de la industria minera. Además, señaló que muchas veces, empresas llaman a su casa de estudios para buscar jóvenes talentos, pero deben rechazar las ofertas porque la mayoría ya se encuentra trabajando antes de terminar su carrera.

El representante de Senati destacó que especialidades como mantenimiento de maquinaria pesada, mecatrónica industrial, seguridad industrial, prevención de riesgos, instrumentación y control de procesos industriales, así como soldadura, son altamente demandadas en Arequipa. La alta empleabilidad de los jóvenes formados en estas áreas evidencia la importancia de la minería en la dinámica económica local.

“Todo el tema en la región se mueve en función a la minería. Se consume mucha mano de obra técnica y hay una brecha por cubrir, incluso, al final esto se convierte en una oportunidad para los jóvenes porque se emplean rápidamente en la parte técnica”, señaló.

Empleo minero

Cabe señalar que en el reciente Boletín Estadístico de Minería del Ministerio de Energía y Minas (Minem) correspondiente a octubre de 2023, se dio a conocer las cifras de empleo directo alrededor de la minería.

El departamento de Arequipa se posiciona como líder, albergando a 36,914 personas, lo que representa un 15.6% del total nacional. Este hecho destaca la importancia y la concentración poblacional en esta región del país.

A nivel nacional, Cerrón reveló que se generan entre 280 mil y 300 mil puestos de trabajo para técnicos, cubriendo aproximadamente el 60% de la demanda. Sin embargo, existe un déficit del 30-40%, que, según sus palabras, las minas asumen mediante la formación interna de su personal.

Finalmente, Cerrón resaltó la importancia del diálogo continuo con la industria para identificar las necesidades emergentes y ajustar la oferta educativa en consecuencia. “Esa es la ventaja de conversar mucho con la industria, pues vamos viendo justamente esa necesidad de qué nuevas especialidades debemos ir trabajando o qué otras tenemos que ir modernizando”, sentenció.

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