Durante el segundo trimestre del presente año, la inversión privada creció 17.6%, su mayor tasa de crecimiento desde 2010 (excluyendo el rebote pospandemia), con lo que acumuló diez trimestres consecutivos de expansión, informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)
Con ese resultado, que se reflejó en la expansión de 5.2% de la demanda interna (total del gasto en consumo y bienes de inversión del privado y del Estado), se acumularon 10 meses seguidos de crecimiento, “confirmando que la economía peruana mantiene una recuperación sólida y resiliente, con mejores condiciones para sostener su crecimiento en los próximos trimestres”.
El crecimiento de la inversión privada estuvo sostenido por el impulso en la inversión no residencial (gasto en la compra de bienes de capital para producir bienes y servicios), especialmente por el buen desempeño de la inversión minera que habría crecido 42.8% nominal por el avance de proyectos como Tía María, Reposición Ferrobamba y Romina, además de más proyectos de sostenimiento de Antamina, Shougang y Antapaccay, entre otros.
También destacaron inversiones no mineras como el avance de obras de infraestructura, como la Línea 2 del Metro de Lima y Callao, y en carreteras como IIRSA Norte e IIRSA Sur - Tramo 4.
Empleos
En tanto, el consumo privado creció 3.7% en el segundo trimestre de 2026, acumulando once períodos consecutivos de expansión. Este desempeño fue respaldado por el aumento de 4.1% del empleo formal en planilla, la mejora de 4.3% en los ingresos del sector formal y la expansión de 10.6% del crédito de consumo.
El crecimiento de la demanda interna, la inversión y el consumo privado se da en un contexto de expectativas optimistas, en la que se están alcanzando máximos históricos en los niveles de confianza empresarial.
El Banco Central de Reserva (BCR) informó que en julio de 2026 todas las expectativas empresariales (12 indicadores) se ubicaron en el tramo optimista durante dos meses consecutivos.
En ese contexto el Gobierno reafirmó su compromiso para continuar promoviendo el crecimiento económico mediante el impulso a la inversión privada, la preservación de la estabilidad macroeconómica y empleo, cuyos mejores resultados brinden la posibilidad de generar igualdad de oportunidades y un mayor cierre de brechas de infraestructura.





