Minería ilegal destruye áreas protegidas en el Perú. Foto: GEC.
Minería ilegal destruye áreas protegidas en el Perú. Foto: GEC.

Al menos ocho áreas naturales protegidas del Perú están siendo destruidas por la minería ilegal, desde la Amazonía hasta los Andes y la costa. Entre ellas figura la Reserva Paisajística Subcuenca del Cotahuasi, en Arequipa.

En esta zona se hicieron labores de interdicción y se destruyó maquinaria y equipos empleados por la minería ilegal. A pesar de ello, la actividad no se detiene.

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El caso más grave ocurre en la Reserva Nacional de Tambopata, en Madre de Dios, donde cerca de mil mineros ilegales han destruido más de 500 hectáreas de bosque amazónico solo entre 2025 y los primeros meses de 2026, según un estudio de Conservación Amazónica. Las imágenes satelitales muestran campamentos, infraestructura y maquinaria pesada dentro de la reserva.

“Es especialmente preocupante que una parte importante del avance de la minería ilegal se esté registrando dentro de la reserva y en zonas cercanas a puestos de control”, explica Sidney Novoa, director de tecnologías para la conservación de ACCA.

A poca distancia, el Parque Nacional Bahuaja Sonene, entre Puno y Madre de Dios, registra cerca de 500 hectáreas deforestadas, con 18 puntos de minería ilegal identificados por la Fiscalía Ambiental de Puno. El uso de mercurio destruye el hábitat de peces y taricayas y obliga a migrar al lobo de río.

La destrucción también alcanza al Parque Nacional Huascarán en Áncash, donde los mineros contaminan cabeceras de cuenca y aceleran el retroceso glaciar. En este sector, los mineros también avanzan hacia zonas altoandinas de Recuay y Pallasca.

MÁS ZONAS DESTRUIDAS

En Cajamarca, el Santuario Nacional Tabaconas Namballe sufre deforestación y contaminación con mercurio que amenaza al tapir de montaña, una especie en peligro. También hay impacto en el río Samaniego y en la quebrada Machete, frontera con Piura, donde se destruye el “colchón” hídrico del páramo.

En Ica, la Reserva Nacional de San Fernando, en Marcona, Nasca, se ve afectada su fauna marina, incluido el pingüino de Humboldt. Y en Nasca, la minería ilegal destruye geoglifos y acueductos que sobrevivieron más de dos mil años. Asimismo, esta actividad también perjudica el área protegida de las Líneas de Nasca.

En Tulín instalaron una planta minera cerca de un geoglifo trapezoidal, mientras que, en Quemazón, Socos y Los Paredones, se registran detonaciones con dinamita, apertura de zanjas y perforaciones profundas.

En Puno, la zona de amortiguamiento del lago Titicaca está siendo invadida por mineros ilegales. Reportes del Sernanp advierten la expansión de esta actividad desde hace más de una década, que amenaza especies como la rana gigante y aves acuáticas andinas, así como extensas hectáreas de totorales.

FACTORES

Para el abogado ambientalista César Ipenza, miembro del Observatorio de Minería Ilegal (OMI), el avance de esta actividad responde a tres factores: el precio récord del oro, que supera los 5 mil dólares la onza; el presupuesto recortado a cero para la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental; y el debilitamiento del Ministerio del Ambiente y del Sernanp.

En ese contexto, el Congreso evalúa aprobar el Proyecto de Ley 3377, que autorizaría concesiones mineras en Madre de Dios y formalizaría a mineros con REINFO que operan actualmente sin permiso, lo que especialistas advierten que podría agravar aún más la situación en la Amazonía.