El riesgo de anemia en los bebés comienza a incrementarse después de los seis meses de vida, cuando inicia la alimentación complementaria.
Maricela Bedoya, especialista de la Red de Salud Arequipa-Caylloma, explicó que durante los primeros seis meses la leche materna proporciona los nutrientes indispensables para su desarrollo.
Sin embargo, a partir de esa edad se produce un quiebre con la alimentación complementaria, pues muchas madres alimentan a sus hijos principalmente con caldos, carbohidratos o preparaciones que no contienen la cantidad suficiente de hierro, por lo que es necesaria la asistencia nutricional.
Advirtió que cuatro de cada diez menores tienen anemia en la ciudad de Arequipa, por lo que urge masificar campañas de descarte y control.





