La entrega de la buena pro al Consorcio Ejecutor Maritza para ejecutar el saldo de obra del hospital Maritza Campos, en Cerro Colorado, por un monto de 162 millones 303 mil 798.41 soles, genera más dudas que certezas para que la obra pueda ser terminada sin problemas.
Las empresas Bueno & Castro Ingenieros Asociados CIA LTDA, Sucursal Perú; RHR Rock & Hydro Resources Compañía Limitada, Sucursal Perú; e International Group Dasovi S.A.C. conforman el cuestionado consorcio desde su conformación, pues la mirada recae en la experiencia en el rubro de construcción hospitalaria y su posible relación con los dueños de las empresas que anteriormente dejaron abandonadas varias obras en la región.
El consejero regional César Huamantuma duda de la idoneidad de las empresas seleccionadas por el Gobierno regional para ejecutar una obra considerada crítica para el sistema de salud en la ciudad.
“Desde el primer momento yo observé este proceso”, señaló tras recalcar que se necesitan empresas con experiencia específica en infraestructura hospitalaria, con solvencia económica, técnica y capacidad real para terminar la obra. “Eso, sinceramente, aquí no se ve con claridad”, agregó sobre el tema.
OBSERVACIÓN
El consejero cuestionó que, pese a tratarse de una inversión superior a los 162 millones de soles, no se haya exigido como condición mínima que todas las empresas del consorcio tengan experiencia comprobada. Solo una de ellas presentaría antecedentes relevantes, mientras que las otras habrían sido incorporadas como parte de una estrategia para “completar requisitos”.
International Group Dasovi S.A.C. registró el 94 % de la experiencia exigida, mientras que Bueno & Castro Ingenieros Asociados y RHR Rock & Hydro Resources solo acreditaron el 3 % cada una. El mismo criterio utilizaron para adjudicarse la construcción del hospital de referencia Pedro Ruiz Gallo, en Chachapoyas.
PROCESO POR TRANSPORTE
Otro punto delicado señalado por Huamantuma es la ausencia de un control concurrente por parte de la Contraloría durante el proceso de adjudicación, lo que a juicio del consejero, dejó al proyecto sin un filtro técnico. “Nosotros solicitamos formalmente la intervención de la Contraloría. Desde el Gobierno Regional se dijo que se había pedido control concurrente, pero luego nos enteramos por la propia Contraloría que, por una nueva normativa, no pueden intervenir porque la obra estaba paralizada. Es decir, este proceso se ha hecho sin ningún control externo real”, explicó.
Para el consejero, esto agrava la falta de transparencia de un procedimiento que ya de por sí es cuestionado por haberse realizado bajo la modalidad de invitación directa no competitiva cerrada. “Si vas a hacer un proceso no competitivo, al menos deberías escoger a la mejor empresa del país, a una con prestigio nacional e internacional, con proyectos hospitalarios exitosos. No a empresas que generan más dudas que confianza”.
VÍNCULOS QUE REAVIVAN FANTASMAS
Las dudas técnicas también encendieron algunas alarmas cuando se conoció que el representante legal del Consorcio Ejecutor Maritza Campos, Richard Pedro Málaga Espejo, es familiar de los propietarios de las empresas Eralma Constructora S.A.C. y Neptuno Contratistas Generales S.A.C.
Estas empresas no son desconocidas en Arequipa. Por el contrario, arrastran un historial directamente vinculado con las obras hospitalarias abandonadas como el propio hospital Maritza Campos, además de los centros de atención de Camaná, Cotahuasi y Chala.
Obras que se iniciaron durante el gobierno regional de Yamila Osorio y que quedaron truncas en el camino, como símbolos del fracaso en la inversión pública. Para Huamantuma, más allá de que legalmente no exista una prohibición directa, el problema es político, ético y de gestión pública.





