La enfermedad de tuberculosis no se redujo de manera significativa en Arequipa. Según Edgar Arrospide, jefe del servicio de Neumología del hospital Honorio Delgado, la enfermedad no solo persiste, sino que se mantiene en niveles similares desde hace una década, alcanzando la cifra de hasta 900 casos entre nuevos, persistentes y recaídas.
“No hemos logrado bajar la curva significativamente”, señaló el especialista al explicar que detrás de esta situación, hay factores estructurales que siguen sin resolverse. Por un lado, las condiciones socioeconómicas continúan siendo determinantes como el hacinamiento, la mala alimentación y el acceso limitado a servicios de salud, favorecen la propagación de la enfermedad, que se presenta más en poblaciones vulnerables.
La situación es preocupante, porque a ello se suma la movilización de pacientes entre regiones. Arrospide explicó que Arequipa recibe casos provenientes de otras zonas donde las estrategias de prevención son débiles o insuficientes, lo que incrementa la presión sobre los servicios de salud locales.
Desde su percepción, es indispensable reforzar la prevención, mejorar las condiciones de vida de la población y sostener políticas públicas que ataquen las causas de fondo.
Los pacientes deben tener en cuenta que 15 días con tos constante y flema, podrían ser un indicativo de TBC, por lo que deben acudir al centro de salud para los análisis, respectivos.




