El distrito de Yanahuara amaneció cubierto de lodo, arena y agua turbia. El nuevo desborde de la quebrada Chullo volvió a golpear con fuerza sus calles, dejando viviendas inundadas y sedimento acumulado que en algunos puntos supera el metro de altura, pese a que días atrás ya habían realizado el retiro de arena.

Las vías se transformaron en ríos. El agua desciende arrastrando restos de tierra y escombros, mientras los vecinos, con dificultad, colocan piedras para intentar cruzar de un lado a otro. Cada paso es inestable sobre el barro húmedo que cubre pistas y veredas.

En calles como La Grande, Metropolitana y Tahuaycani, así como en la urbanización Independencia Americana, el panorama es desolador: vehículos varados en medio de montículos de arena, postes de electricidad inclinados y fachadas marcadas por la línea que dejó el nivel del agua. El tránsito vehicular y peatonal es prácticamente imposible.
Al interior de las viviendas, la escena se repite: puertas destruidas, pisos cubiertos de lodo, muebles dañados y familias intentando rescatar los pocos muebles que pueden ser limpiados. Muchas casas permanecen sin energía eléctrica y sin servicio de agua potable debido a la afectación de las redes, situación que impide realizar la limpieza.

La situación también impacta al complejo habitacional Flora Tristán. Las familias que viven en los pisos superiores no cuentan con suministro de agua, lo que afecta a más pobladores afectados en esta situación de emergencia.
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Aunque en días anteriores se realizaron trabajos de limpieza, el nuevo desborde volvió a cubrirlo todo. Yanahuara enfrenta otra vez el peso de las lluvias, con calles convertidas en cauces y vecinos que luchan por recuperar la normalidad entre el barro y la incertidumbre.
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