En una nueva edición de “Cara a Cara” con Correo, conversamos con el señor Elmer Arenas, reconocido dirigente gremial y candidato como senador regional por el N° 1 por el partido País Para Todos, afirmó que su intención es que la voz de los trabajadores llegue al Congreso con leyes justas y un sueldo acorde a la realidad.
Aquí la entrevista.
¿Qué lo anima a dar este salto desde la FDTA (Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa) a postular al Congreso? Lo que nos ha animado es ver la situación actual del país; ver un Congreso que hace lo que quiere. Los trabajadores siempre hemos pensado que debemos llegar al poder porque es ahí donde se hacen las leyes. Últimamente, no ha habido nada bueno para el sector laboral; muy por el contrario, tenemos un sueldo mínimo de 1,130 soles que no es para vivir, es para sobrevivir, mientras la canasta básica supera los 2,500 soles.
¿Qué se puede hacer desde el Senado para reformar los pagos y regímenes tanto en el sector público como privado? Existe una discriminación hacia muchos trabajadores que, por ejemplo, no tienen CTS. Eso no puede ser posible. Debemos eliminar esos regímenes precarios y que pasen al 276 o 728 para que tengan beneficios. Muchos fueron contratados en pandemia, arriesgaron su vida, y hoy siguen con contratos cada seis meses sin estabilidad.
Usted ha promovido siempre el incremento del sueldo mínimo ¿Mantendrá esa postura de llegar al Senado? ¿A cuánto sugiere que debería subir? Definitivamente. Una familia de cuatro o cinco personas no puede alimentarse ni educar a sus hijos con el monto actual. La canasta básica está en 2,500 soles; nosotros sugerimos que el sueldo mínimo debería subir, al menos, a 1,800 soles. No pedimos que sea de golpe, sino de forma paulatina para beneficiar a los más humildes.
Expertos dicen que subir el sueldo mínimo es riesgoso para el microempresario. ¿Cómo manejar ese sector vulnerable? El Gobierno debe apoyarlos. Un trabajador bien pagado produce más, eso está comprobado. El Estado debería exonerar algunos impuestos a los pequeños empresarios. En la pandemia se dio dinero a grandes empresas que no lo necesitaban, pero al pequeño no se le apoyó en nada.
¿Cuál sería el camino desde el Senado para impulsar los grandes proyectos de Arequipa como Majes Siguas II o el Gasoducto Sur Andino? Ayudar a gestionar y fiscalizar. Es increíble que en la zona de Camisea paguen balones de gas a 150 soles y aquí en Arequipa paguemos 60 soles, cuando con gas a domicilio sería mucho más barato. Necesitamos obras de envergadura en el sur; lamentablemente los gobiernos de turno nos han abandonado porque el sur es “revolucionario”.
Sobre el conflicto en el Valle de Tambo ¿mantendrá su postura frente a Tía María? Pienso que hay que conversar. Quien debe beneficiarse siempre es la población. Vamos a apoyar a los trabajadores y a nuestros hermanos del Valle de Tambo, pero siempre priorizando el diálogo.
En cuanto a la seguridad ciudadana, aunque el Senado no hace las leyes directamente sino que las revisa ¿qué propuestas enviaría a la Cámara de Diputados? Necesitamos una reforma judicial urgente. La Policía captura a los delincuentes y luego los sueltan; de nada vale el esfuerzo si no hay sanción. También propongo coordinar con la población, emulando quizá el modelo de las rondas campesinas en coordinación con los distritos. Gran parte de la culpa del desborde de violencia actual es de extranjeros que han venido a delinquir. Arequipa ya no es segura como antes, y eso debe corregirse.
Usted fue dirigente en SEDAPAR ¿Qué opina de las propuestas de privatizar el agua? Sería un error garrafal. SEDAPAR se solventa sola, no recibe dinero del Estado y ofrece agua de calidad las 24 horas. Sobre la planta de La Enlozada, es mejor que Cerro Verde siga con el mantenimiento, porque si lo asume SEDAPAR, el costo de 5 millones mensuales terminaría cargándose al recibo de los usuarios.
Finalmente, señor Arenas, usted ha sido un líder de marchas y exigencias contra el Estado ¿No es contradictorio pasar al “otro lado”, al Congreso? Estemos donde estemos, seguiremos apoyando a los trabajadores. Las puertas siempre estarán abiertas. Este Congreso actual es el peor de la historia republicana; ha gobernado para protegerse a sí mismo y ha hecho leyes pro-crimen. Por eso nos hemos metido en política: para cambiar las cosas desde adentro con gente nueva que quiera trabajar por el país.





