El problema del servicio de transporte informal, conocido como “loncheritas” en Arequipa, puso en evidencia la grave situación del transporte en la Ciudad Blanca, luego que esta mañana dejaron de prestar el servicio en al menos tres puntos de la ciudad y cientos de ciudadanos no han podido trasladarse a tiempo a sus centros de trabajo, estudios y otros destinos.
Desde las primeras horas de la mañana, cientos de ciudadanos quedaron varados sin alternativas formales para movilizarse. Ante la falta de unidades autorizadas, muchos se vieron obligados a caminar largos tramos o recurrir a vehículos particulares, taxis e incluso unidades improvisadas, asumiendo mayores costos y riesgos.
La falta de transporte público se concentró en Villa Confraternidad, en el distrito de Alto Selva Alegre; la asociación APIPA, en Cerro Colorado; y la autopista Arequipa–La Joya, a la altura de Peruarbo, donde se registró el escenario más crítico. En este último punto, conductores informales quemaron llantas sobre la vía y protagonizaron enfrentamientos entre ellos mismos, evidenciando la falta de control y organización del sector, así como la ausencia de autoridad.

Mientras algunos choferes guardaron sus unidades, otros intentaron seguir brindando el servicio, lo que generó tensión y escenas de violencia que pusieron en riesgo a usuarios y transeúntes.
Desde la zona de Peruarbo, el presidente del Frente de Desarrollo de la Autopista Arequipa-La Joya, David Paredes, cuestionó la forma en que se realizó la protesta y advirtió que los principales perjudicados fueron los vecinos. “No estamos en contra de ninguna demanda, pero no pueden hacerlo bloqueando vías y dejando a la población abandonada. Hoy no hubo transporte y la gente quedó completamente varada”, declaró.
El dirigente señaló que numerosos vecinos tuvieron que caminar varios kilómetros para llegar a sus trabajos o regresar a sus hogares. Otros, ante la urgencia, optaron por trasladarse en autos particulares, taxis o motocargas, incrementando el gasto diario y exponiéndose a condiciones inseguras. “La informalidad termina pasando factura a los propios usuarios, que no tienen garantías ni alternativas reales”, añadió.
Ante esta situación, Paredes exigió la intervención inmediata de la Municipalidad Provincial de Arequipa y cuestionó la falta de implementación efectiva del Sistema Integrado de Transporte (SIT) en la autopista Arequipa–La Joya. Advirtió que, mientras no se ordene el transporte y se permita que la informalidad siga cubriendo rutas sin regulación, este tipo de conflictos y perjuicios a la población continuarán repitiéndose.





