“Los Charlys” planearon meter droga al penal de Socabaya en Arequipa con el uso de un dron
“Los Charlys” planearon meter droga al penal de Socabaya en Arequipa con el uso de un dron

Las operaciones de la banda “Los Charlys de la Blanca” también se extendieron hasta el penal de Socabaya por algunos de sus integrantes. Así lo evidencian algunas de las interceptaciones telefónicas hechas por la Policía, como la declaración dada a la Fiscalía por un aspirante a colaborador eficaz que permitieron descubrir cómo se coordinaba el ingreso de droga, cigarrillos y hasta la forma en que se ejecutaban estafas desde la cárcel.

Según dichos registros telefónicos, Jean Carlo Valencia Manzano, recluido en el penal de Socabaya desde febrero de 2024 por el asalto a una cabina de Internet en Cayma, mantenía constante contacto con su pareja, Solanch Tamara Muñoz Centy, para coordinar el ingreso de productos prohibidos al establecimiento penitenciario.

INVESTIGACIÓN

En los diálogos, ambos no solo mencionan la compra de cigarrillos, sino que además detallan la forma en que estos debían ser acondicionados en las partes íntimas de la mujer, para burlar los controles de los agentes del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Jean Valencia le pide comprar dos cajetillas marca Gold Coast para venderlas a los internos. “Sácalos de su paquete y envuélvelos en plástico”, le dice el preso a su pareja a quien llamó mientras ella caminaba por la feria El Altiplano, en Miraflores.

Solanch se rehusó a ello no por miedo a tener que enfrentarse a las revisiones, sino porque ya había intentado antes acomodar en su cuerpo la cantidad de 40 cigarrillos sin éxito.“Hija, pero cómo yo hago traer a una señorita, chiquilla nomás, 40 cigarrillos. Las cuestiones son diferentes, pero entran mami. ¿Cómo hago? Porque por una (cajetilla) pagan poco”, le dice el expolicía; pero ella replica que no puede con dos. “No te acuerda que te dije”, insiste ella.

USO DE DRON PARA INGRESAR DROGA AL PENAL

Pero eso no es todo. En otra comunicación, la coordinación va más allá y apunta a una modalidad más sofisticada para evadir la seguridad con el uso de un dron. La propuesta consistía en hacer llegar al interior del penal paquetes de marihuana o cocaína por el aire y por las madrugadas, aprovechando la menor vigilancia. “Amor, se me ha prendido una idea en la cabeza… hasta dónde tienes acceso tú en tu pabellón”, le dice Solanch a Jan intentando saber los puntos ciegos del reclusorio a donde el preso podría llegar sin ser descubierto.

“De madruga, de madruga todo el mundo no va a estar despierto para meterte la dro… la co… la ma… tú me haces un croquis hasta dónde tú vas a tener acceso y yo la estudio, me entiendes, por afuera… Estúdialo bien con tu amigo porque esa sería una buena idea”, le insiste Solanch a su pareja.

“Ya, eso tenemos que estudiarlo hoy día en la noche, amor. Por todo lado, como te digo, no hay cámaras”, le responde el interno.

“Ya pe, entonces sería en la madruga”, insiste Solanch que plantea comprar un dron pequeño y aprender a volarlo para hacer el trabajo, dejando entrever que las limitaciones físicas del penal no eran un obstáculo para ellos. No obstante, se desconoce si llegaron a concretar lo planeado.

ASALTOS A MANO ARMADA

A esta dinámica se suma el testimonio de un aspirante a colaborador eficaz que ha descrito el funcionamiento de la organización criminal que ha participado en al menos 12 asaltos a mano armada ocurridos entre el 2023 y el 2024 en Arequipa. El hombre señaló que Solanch no solo mantenía comunicación con su pareja y miembro de la organización “Los Charlys de la Blanca”, sino también con otro interno con quien trabajaría particularmente cumpliendo un rol fundamental en las estafas que se realizaban desde el interior del penal.

El testigo mencionó a la fiscal del caso la existencia de un reo a quien conoce como “Ali” o “Alin”, que está en el pabellón D3 y quien sería el encargado de ejecutar las estafas mediante llamadas telefónicas para realizar supuestas ventas de vehículos, ofertas laborales e incluso la práctica del escopetazo que consiste en realizar llamadas amenazantes al azar para que la víctima crea que se trata de un hecho real con la finalidad de sacarle dinero.

Precisamente el dinero, producto de este ilícito, era canalizado hacia cuentas que, presuntamente, Solanch gestionaba mediante terceros, captando personas para abrir cuentas bancarias donde se realizaban los depósitos de las estafas.

PLANIFICABAN DELITOS DENTRO DEL PENAL

Lo que es más preocupante, si es que concretaron o no los ilícitos, es que estos se planificaban dentro del penal de Socabaya, es decir que tenían comunicación constante, haciendo entender que la vigilancia dentro del establecimiento penitenciario no es el adecuado. La Fiscalía sigue investigando las conversaciones.

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