La presencia de camiones dedicados a la venta de frutas en diversas calles del Cercado de Arequipa ha generado la preocupación en los comerciantes formales, quienes exigen a las autoridades liberar los espacios públicos y garantizar condiciones equitativas para el desarrollo de sus actividades económicas.
Los vendedores afectados afirman que esta situación se ha vuelto cotidiana y provoca desorden, pérdida de clientes y complicaciones para el tránsito de los vehículos.
María Agostinelli, subgerente de Promoción del Desarrollo Económico Local de la Municipalidad Provincial de Arequipa, informó que su despacho ejecuta acciones para erradicar el comercio ambulatorio vehicular en las calles del Cercado. Indicó que, aunque se realizan operativos junto a la Policía de Tránsito, la respuesta de los fruteros suele ser inmediata: “Ven a la policía municipal, prenden el vehículo y se retiran; no es como los ambulantes a pie”, explicó.
La funcionaria señaló que tienen identificados hasta 15 vehículos que operan sin autorización, cuyos propietarios ya fueron notificados mediante cartas que advierten la prohibición de instalarse en la vía pública. Pese a ello, reconoció que hasta el momento ninguno de estos camiones ha sido enviado al depósito municipal.
Agostinelli precisó que actualmente cuentan con 68 policías municipales distribuidos en dos turnos y apenas 10 fiscalizadores, cifras insuficientes para cubrir todas las zonas críticas del Cercado. “Adolecemos de 40 policías municipales más. Ya se hizo el pedido y sabemos que hay una convocatoria en marcha. Nuestra función es controlar e impedir que el comercio ambulatorio se instale en las calles”, señaló.
La municipalidad aplica dos modalidades de intervención: el trabajo disuasivo, que incluye perifoneo diario, colocación de avisos, y las operaciones de decomiso. La subgerente señaló que han realizado hasta 10 intervenciones específicas contra los camiones ambulantes fruteros.
Las zonas con mayor incidencia incluyen la calle Peral, avenida Siglo XX, la parte baja de la calle San Juan de Dios y la calle Alto de la Luna. Pese a las reiteradas quejas, Agostinelli consideró que el problema no aumentó.
AFECTADOS POR COMERCIO AMBULATORIO
Entre los comerciantes afectados se encuentra Carlos Valdivia, del centro comercial Don Ramón, cuyo negocio se ubica en la avenida Siglo XX. Aseguró que los camiones fruteros perjudican sus ventas y generan congestión vehicular debido a que ocupan los espacios destinados para el transporte y la descarga de mercadería. “Tres camionetas fruteras se instalan a las 10 y 11 de la mañana y regresan a las 4 de la tarde hasta la medianoche”, se quejó.
Valdivia pidió que la presencia municipal suele ser insuficiente: “Vienen, les hacen dar una vuelta y a veces se quedan allí mismo, no pasa nada”. Recordó que el problema persiste hace dos años y que incluso enviaron una carta al alcalde Víctor Hugo Rivera sin obtener respuesta concreta.





