Los vehículos fueron arrastrados en las calles y quedaron inservibles (Foto: Omar Cruz)
Los vehículos fueron arrastrados en las calles y quedaron inservibles (Foto: Omar Cruz)

Los recientes desbordes de la torrentera Chullo, que provocó la inundación de viviendas y dejó severos daños en los distritos de Cayma, Yanahuara, Cercado de Arequipa, no responde únicamente a la intensidad de las lluvias. Detrás del desastre hay factores geológicos previsibles y decisiones urbanas que redujeron la capacidad natural del cauce, según explicó el geólogo Rigoberto Aguilar, investigador del Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (Ingemmet).

Arequipa se ubica entre los volcanes Misti y Chachani. En sus laderas predominan materiales volcánicos sueltos como ceniza y pómez que, al entrar en contacto con lluvias intensas, se remueven con facilidad y descienden en forma de flujos de lodo y escombros. Este comportamiento no es nuevo: estudios geológicos han demostrado que estos procesos ocurren desde hace miles de años.

Sin embargo, lo que ha cambiado y aumentado el riesgo es la intervención humana.

REDUCCIÓN DE LA QUEBRADA

En la parte alta, la recibe el aporte de varias quebradas que confluyen antes de descender hacia la ciudad. Según estudios realizados desde 2018 por el INGEMMET, existen tramos que alcanzan hasta 200 metros de ancho en zonas naturales. No obstante, al aproximarse al área urbana, el cauce se reduce drásticamente.

Alerta en urbanizaciones de Yanahaura por reactivación de torrentera Chullo
Alerta en urbanizaciones de Yanahaura por reactivación de torrentera Chullo

Aguilar explicó que en otros sectores donde antes el ancho era de entre seis y siete metros, como en el tramo comprendido entre el colegio Lord Byron y el complejo habitacional Flora Tristán en 2020, las obras de reforzamiento terminaron reduciendo el paso del agua a aproximadamente un metro. “Hoy parece un canal de regadío”, advirtió el especialista.

Esta reducción limita el tránsito no solo del agua, sino también del material sólido que arrastra: piedras, lodo y escombros. Cuando el volumen supera esa capacidad, el flujo se represó y terminó desbordándose hacia viviendas y calles.

PUENTES QUE ACTÚAN COMO DIQUES

Otro punto crítico señalado por el investigador es la construcción de puentes (Villa Continental y Concordia) y estructuras que, en algunos casos, redujeron el ancho y la altura del cauce de 15 metros a apenas cuatro. Estas infraestructuras, que cumplen una función vial, se convierten durante lluvias intensas en verdaderos diques de contención.

Muros colapsados

Los muros de la torrentera se debilitando con el primer ingreso de agua y posteriormente desaparecieron (Foto: Omar Cruz)
Los muros de la torrentera se debilitando con el primer ingreso de agua y posteriormente desaparecieron (Foto: Omar Cruz)

Al impedir el paso fluido de lodos, el material se acumula aguas arriba, eleva el nivel del flujo y facilita el desborde. El resultado es el ingreso violento de lodo y agua a zonas habitadas.

El problema se agrava por la ocupación progresiva de las quebradas. Durante años, asentamientos humanos y urbanizaciones han ganado terreno rellenando los cauces con desmonte y basura. Sobre ese material inestable levantaron sus viviendas.

Viviendas fueron arrasadas por los huaicos en diferentes distritos de Arequipa (Foto: Omar Cruz)
Viviendas fueron arrasadas por los huaicos en diferentes distritos de Arequipa (Foto: Omar Cruz)

“El relleno es fácilmente removible con el agua”, explicó Aguilar. Esa acumulación no solo estrecha la torrentera, sino que se convierte en más material de arrastre cuando se producen lluvias intensas, incrementando los daños en las partes bajas.

ADVERTENCIAS QUE NO FUERON ATENDIDAS

El Estado ha financiado estudios para reconstruir escenarios geológicos y elaborar mapas de peligro volcánico. Estos documentos identifican claramente las quebradas peligrosas que descienden del volcán Chachani, entre ellas la quebrada de Chullo, Pastorales, Gamarra, Azufral y Añashuayco y las que bajan del volcán Misti, como San Lázaro, Huarangal, avenida Venezuela y El Pato, las cuales son susceptibles al ingreso de lodo y lahares.

Sin embargo, pese a que estos mapas están disponibles en plataformas oficiales como el Ingemmet, la expansión urbana continuó avanzando sobre áreas de riesgo, sin que las autoridades como las municipalidades distritales y la provincial de Arequipa, tomen en cuenta las zonas de peligro en sus planes de desarrollo urbano.

CONSECUENCIAS VISIBLES

Según el Centro de Operaciones de Emergencia Regional, en la provincia de Arequipa, hasta el lunes se reportó 1,223 personas afectadas, 13 damnificadas, cuatro fallecidos, 716 viviendas afectadas y nueve inhabitables.

Para el especialista, el evento demuestra que la reducción del cauce natural y la ocupación desordenada del territorio incrementan la vulnerabilidad frente a fenómenos que forman parte de la dinámica geológica de la región.

Daños

Según Aguilar, la naturaleza sigue su curso, lo que ha cambiado es la manera en que la ciudad ha intervenido en sus quebradas.

Ante esta situación de emergencias, surge el debate y la necesidad de respetar los anchos naturales de las torrenteras, evitar construcciones en zonas de alto riesgo y tomar en cuenta la información técnica existente antes de ejecutar obras que, lejos de mitigar el peligro, pueden amplificarlo.

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