No solo fue un notable acuarelista y muralista, sino caricaturista, dibujante, ensayista, poeta, y cuentista. Además, humanista contestatario y revolucionario. (Foto: Archivo del Artista)
No solo fue un notable acuarelista y muralista, sino caricaturista, dibujante, ensayista, poeta, y cuentista. Además, humanista contestatario y revolucionario. (Foto: Archivo del Artista)

Teodoro Núñez Ureta fue un pintor peruano de formación autodidacta y  que llegó a ser director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima. Correo conversó con el periodista, crítico de arte y gestor Cultural Eduardo Ugarte para ahondar en la vida del artista.


¿De dónde viene Teodoro Núñez Ureta y dónde nació? Viene de una familia en la que las artes y ese sentimiento que llamamos arequipeñismo estaban muy enraizados y eran una práctica continua. Desde su padre, don Pedro Núñez Ponce, quien hizo conocer y querer a sus hijos el campo y la ciudad, estimulándolos a traducirlos en colores o palabras, como Teodoro y Alejandro pintores, y Carmela poeta, que proyectaron sus talentos en sus propios hijos: Teodoro, Álvaro, Alonso y Lucy Núñez Rebaza, hijos del maestro; Pablo Núñez Ureta, pintor, hijo de doña Carmela. También arquitectos y músicos los hijos e hijas de Anita Núñez Ureta de Carpio. En otra generación, los hijos de Teodoro Núñez Rebaza –autor de los vitrales de la Corte Superior de Justicia de Arequipa– también son pintores, Teodoro y Salvador Núñez Medina. El tronco que dio estas ramas nació en Arequipa el 1 de abril de 1912.

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¿Puede afirmarse que es el mejor pintor de Arequipa? En el siglo XX hay tres pintores que destacan nítidamente –sin que sean los únicos en el oficio–, Jorge Vinatea Reinoso (1900 – 1931), extraordinario pintor y caricaturista, que desarrolló paisajes y costumbres capitalinas y andinas desde un indigenismo independiente; luego Teodoro Núñez Ureta (1912 – 1988), y finalmente Luis Palao Berastain (1943), que lleva la técnica de la acuarela a la excelencia, costumbrista con preferencia por el paisaje y los personajes andinos, y gran caricaturista. El segundo, para responder a su pregunta, es un artista múltiple, pues no solo comparte con los otros dos la pintura y la caricatura, sino que es un muralista mayor, un poeta localista y humanista a la vez, un dibujante de pluma, carbón y lápiz, observador y cronista de costumbres e idiosincrasias, denunciador de desigualdades y distorsiones en los poderes que representan el abuso. Docente universitario, ensayista, ilustrador, contestatario y revolucionario, tuvo un papel muy importante en la Revolución del 50. (Como anécdota, el mural “La Patria”, que pintó en el Colegio Militar Francisco Bolognesi, el dictador Odría mandó destruirlo por lo que representa). Entonces a don Teodoro o el Toto, como lo llamaban sus amigos, no podemos limitarlo a distinguirlo entre pintores, sino entre hombres de múltiples tareas con una alta carga humanista –aparte de llevar una vida coherente con sus ideales.

¿Quiénes fueron sus contemporáneos? En consideración a sus manifestaciones artísticas y culturales múltiples, me voy a permitir responderle citando a los representantes de la generación intelectual de fines de los 40, cuando ilustra con pluma detalles de nuestra arquitectura y artículos y poemas del primer número de la revista TEXAO, dirigida por Rafael del Carpio Carrillo y gerenciada por Alberto Núñez Borja, y así como don Teodoro se va a vivir a Lima en los 50, tres de sus redactores lo imitaron: Pedro Luis Guinassi, Enrique Chirinos Soto y Solange, y solo quedó en nuestra ciudad Samuel Lozada Tamayo, el más joven. Entre los colaboradores de este Nº 1 de “TEXAO” (1948), revista peruana de Arequipa, con el lema “De la ciudad al país, en busca de nuestra propia expresión”, Teodoro Núñez Ureta no solo la ilustra, sino que escribe dos artículos, junto a la producción literaria de César A. Rodríguez, Guillermo Mercado, Belisario Calle, Vladimiro Bermejo, César A. Guardia Mayorga, Luis Pacheco Olazábal, Federico 2º Agüero Bueno, Francisco Mostajo, Alfonso del Carpio Schofield, Jorge Bellido Gutheridge, M. A. Rodríguez Rivas, Enrique Azálgara Ballón, Roberto L. de Romaña, Patricio Ricketts, Peter O’Brien, Carlos Martínez Arenas, René Casanova, Luis Alberto Romero, José Medina, Benjamín Villavicencio y Martínez Gómez. Creo que son suficientes nombres para conocer su generación, agregando a los pintores Federico Molina, Oswaldo López Galván, Víctor Martínez Málaga, Manuel Morales Guzmán, entre otros.

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¿Cuáles fueron las técnicas más usadas y significativas del pintor? Como he adelantado también era muy hábil manejando diferentes técnicas pictóricas, desde los conocidos óleo y acuarela, hasta el fresco y el grabado, pasando por lápiz y tinta. Pero si queremos ver en qué técnica destaca, aparte de su maestría en la acuarela, debemos fijarnos en sus murales, donde no solo está la habilidad técnica, sino la composición y el dramatismo, aparte de la fuerza, el movimiento y la forma de narrar el tema, generalmente con profundo conocimiento, desde costumbres, como en el mural sobre el campo y la ciudad arequipeños del antiguo Hotel de Turistas, hasta problemas sociales y tareas humanas, como en los murales de los ministerios de Educación y Economía en Lima. Ningún muralista peruano ha tenido tan grande producción.