Actualmente, hay 2250 unidades del Sistema Integrado de Transportes. Foto: MPA.
Actualmente, hay 2250 unidades del Sistema Integrado de Transportes. Foto: MPA.

Arequipa enfrenta una crisis de movilidad que frena su desarrollo. El aumento del tráfico, la expansión urbana desordenada y un transporte público ineficiente convirtieron cada viaje en un problema para los arequipeños, una situación que se vuelve más urgente de cara al 2030.

Aunque casi la mitad de los viajes se hace en transporte urbano, el sistema funciona de manera caótica. El Plan de Movilidad Urbana Sostenible revela que hay un 51 % más de rutas de las necesarias. El resultado son buses que en hora punta avanzan a un ritmo lento, apenas 16,3 kilómetros por hora, según el informe global de TomTom Trafic. Este caos no es accidental, ya que la informalidad lo impulsa, pues un 39 % del servicio es informal. Además, la ciudad está inundada de taxis, con un 149 % más de lo que debería.

REALIDAD

El impacto es social. En distritos periféricos como Mollebaya, el transporte se lleva hasta el 35 % del ingreso familiar. Además, el sistema es inseguro, ya que el 54 % de las usuarias reporta haber sufrido acoso sexual. Asimismo, a nivel de infraestructura se evidencia un abandono por parte de las autoridades, pues fuera del Centro Histórico, solo el 28.5 % de las veredas cumplen con el ancho normativo.

Frente a este diagnóstico, nace el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) 2042. Este plan es la hoja de ruta para una transformación, y su primera meta de rendimiento está puesta en el 2032. El cambio más tangible sería sentir que los buses realmente avanzan. Para ese año se espera que circulen a más de 20 km/h, casi el triple de lo que hacen hoy.

Para lograrlo, hay que hacer unos ajustes. El PMUS propone eliminar el exceso de rutas, acabar con los 6 mil 800 estacionamientos informales que ocupan las vías y crear corredores exclusivos para buses troncales, con estándares de servicio alto. Asimismo, para 2032, la mitad de una red de 150 km de ciclovías debería estar lista, y el Centro Histórico tendría que estar 30 % peatonalizado, con rampas y accesos para todos.

Además, se deberá implementar el Centro de Gestión y Control, que permitirá semáforos inteligentes y fiscalización electrónica; con ello se pretende reducir los accidentes en un 30 %.

Pero ordenar el transporte no sirve si la ciudad sigue creciendo a la deriva. Por eso el Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) 2025-2045 actúa en paralelo. Para el transporte propone una red que uniría desde la Av. Aviación hasta la avenida Jesús, pasando por la Metropolitana y la Variante de Uchumayo. Son vías de escape diseñadas para que el tráfico de paso no siga colapsando.

ALTERNATIVA

En esa línea, plantea la creación de un “Arco de Terminales”, ubicados en las periferias Yura, Chiguata y Socabaya, además del actual terminal terrestre en la avenida Andrés Avelino Cáceres, para descongestionar el centro de la ciudad. Igual que el PMUS, tiene la meta de la peatonalización del Centro Histórico de hasta 10 calles.

Con estos objetivos en mente, la gerente de Transporte de la comuna provincial, Milagros Chirinos, enfatizó que su gestión prioriza la implementación del Sistema Integrado de Transporte (SIT) y el combate a la informalidad. Según detalló, el transporte informal ha crecido de mil 696 unidades en 2023 a casi 2 mil en la actualidad.

Para cubrir la demanda, Chirinos señaló que se incrementará la flota del SIT, que hoy cuenta con 2 mil 250 unidades. No obstante, subrayó que el éxito del sistema depende de la activación del recaudo electrónico y del Sistema de Control y Seguimiento (monitoreo GPS) para asegurar el cumplimiento de rutas y frecuencias. Asimismo, anunció la licitación de la segunda vía troncal y la actualización del Plan de Optimización de Rutas para este año.

“La implementación del SIT es el pilar de nuestro plan de trabajo, junto con la fiscalización”, afirmó. En paralelo, la comuna avanza con carriles segregados en las avenidas Jorge Chávez y Goyeneche, además de mantener el plaqueo en el Centro Histórico para restringir el flujo vehicular.

ANÁLISIS

Pero más allá de las licitaciones y la fiscalización, el problema exige una reforma estructural. Para la especialista en políticas urbanas y derecho urbanístico, María Verónica Lazo, el verdadero riesgo de no resolver la crisis del transporte para el 2030 va más allá de la congestión. “El caos vial no solo afecta al ciudadano; desestimula radicalmente la inversión privada”, advierte.

En ese sentido, Lazo propone tres acciones urgentes para alcanzar una ciudad “caminable” y eficiente para el 2030. Primero, una reducción de la corrupción en la gestión urbana, para permitir construcciones bajo normas claras y sin “reinterpretaciones” que beneficien a unos pocos. Segundo, una gestión inteligente y centralizada del tráfico, que implemente sistemas tecnológicos en tiempo real. Y tercero, una prioridad peatonal. “Se debe devolver la ciudad al ciudadano, recuperando museos, iglesias y espacios públicos que hoy son islas inaccesibles rodeadas de tráfico y contaminación”, indicó.

Advirtió que si la ciudad no acelera esta transición, el 2030 no marcará su consolidación, sino el colapso definitivo de su movilidad.

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