Tres familias del Comité 19, manzana J, en la urbanización Buenos Aires, distrito de Cayma, continúan viviendo entre la incertidumbre y el miedo luego de que un deslizamiento de tierra, ocurrido durante la temporada de lluvias, dejó viviendas y tuberías de agua suspendidas en el aire. Los vecinos denunciaron que, pese al riesgo que enfrentan desde hace varios meses, aún no reciben una solución concreta de las autoridades municipales.
Verónica Calderón, una de las afectadas, relató que el huaico registrado en febrero provocó graves daños en las viviendas de su familia. La emergencia destruyó parte de la casa de su madre y de su hermana, ocasionando la pérdida de una cocina, lavadora, camas, ropa y servicios higiénicos. Según contó, la tragedia pudo tener consecuencias fatales, ya que una de sus hijas tenía una pierna enyesada y apenas logró ponerse a salvo luego de que su hermana le advirtiera que la vivienda estaba cediendo.

Agregó que en la vivienda de su madre convivían cinco familias y que no tuvieron tiempo para rescatar sus pertenencias antes del colapso de la estructura.
Los damnificados también cuestionaron la falta de apoyo de la Municipalidad Distrital de Cayma. Indicaron que, tras la emergencia, no recibieron carpas ni ayuda humanitaria para enfrentar los primeros días de la tragedia. Según señalaron, el principal respaldo provino del padre Víctor, de la zona de Buenos Aires, quien les entregó alimentos, ropa y víveres para las familias afectadas.

Durante una reunión sostenida esta mañana con funcionarios municipales, los vecinos solicitaron la ejecución urgente de un enrocado o la construcción de un muro de contención para evitar nuevos deslizamientos. Sin embargo, según los afectados, se les informó que recién a partir del 10 de agosto se realizarán evaluaciones para determinar las acciones a seguir, lo que ha generado preocupación entre los residentes.
De acuerdo con los pobladores, alrededor de 40 viviendas se encuentran en situación de riesgo debido a que quedaron expuestas tras el deslizamiento y podrían verse afectadas nuevamente durante la próxima temporada de lluvias.
Leslie, otra vecina perjudicada por el huaico de febrero, pidió que las obras de protección se ejecuten cuanto antes. Indicó que viven sin muros de contención y con temor constante de robos. Necesitan una solución para reparar sud viviendas y recuperar la tranquilidad.





